Los datos de la ONUDD para la coca en 2008

(Traducción de la entrada, The UNODC’s 2008 coca data, del blog de Adam Isacson, Plan Colombia and Beyond

El viernes pasado la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito publicó sus últimas estimaciones de los cultivos de coca y producción de cocaína en Colombia, Perú y Bolivia, los tres países que producen la casi totalidad de la cocaína del mundo. Los resultados de la agencia de la ONU se resumieron en una sola línea: los cultivos de coca disminuyeron notoriamente en Colombia en 2008, mientras que aumentaron en Bolivia y Perú.

La agencia de la ONU encontró una reducción del 18 por ciento de los cultivos de coca en Colombia entre 2007 y 2008, lo que se atribuyó a la “erradicación manual de 96.115 hectáreas de arbustos de coca (un incremento del 44 por ciento comparado con el área erradicada manualmente en 2007) y a la aspersión de 133.496 hectáreas de coca en 2008”.*

Mientras que la reducción de 2008 en Colombia es alentadora, no es, sin embargo, tan extraordinaria como parece. Esta representa un regreso a los mismos niveles de cultivos de coca que la agencia de la ONU detectara en 2003-2006, los años después de que el Plan Colombia produjo un incremento en la erradicación, especialmente en el departamento del Putumayo, y en los que las FARC perdieron el libre control del que gozaban sobre cinco municipios del occidente del Meta y del norte del Caquetá durante el fallido proceso de paz de 1998-2002.

(hacer clic en las imágenes para ampliarlas)

Cultivo de coca en los Andes - Estimaciones de la ONU

Cultivo de coca en los Andes - Estimaciones de la ONU

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¿Año nuevo, vida nueva? En los asuntos de drogas el año nuevo no ha venido acompañado de la más mínima ilusión de cambio

Nunca los deseos de cambio son tan simbólicos como los que expresamos cada vez que comienza un nuevo año. Este es el momento en el que la gente se desea entre sí mucha felicidad, éxitos, bienestar, etc, en breve, que todo lo malo del año anterior se transforme como por arte de magia en bueno. Se desean estas cosas no porque realmente la gente crea que todo eso se va a producir realmente, sino por el solo hecho de que nos gustaría que así fuera. Para año nuevo la gente sustenta sus buenos deseos en la mera ilusión.

En el ámbito internacional, aunque 2009 no ha pintado nada bien desde sus inicios – Israel bombardea a la población civil en Gaza; la crisis económica se agudiza – bien entrado el mes, el mundo sigue manteniendo viva su ilusión de año nuevo representada en la próxima inauguración de Barack Obama como próximo presidente de los Estados Unidos. Por estos días, y antes de que se apaguen las últimas luces de la fiesta de inauguración de Obama en Washington, el mundo quiere creer que habrá un cambio en el buen sentido, y que después del 20 de enero comenzará un mundo mejor. Así pues, este año la ilusión de año nuevo, en el mundo en general se ha prolongado más que de costumbre.

Pero en lo concerniente a los temas de las políticas de drogas, los cultivos de uso ilícitos, el conflicto, y el narcotráfico, los asuntos centrales de esta página, no hay ni año nuevo ni ilusión de cambio. Prueba de eso son los siguientes tres datos que destaco a continuación, extraídos de los medios en los últimos días: Sigue leyendo

Cuál es la eficacia de la erradicación de los cultivos de coca

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Como siempre que se habla de cifras relacionadas con la coca, la noticia ha salido en los grandes medios de prensa: en 2008 se ha alcanzado un nuevo récord en erradicación de cultivos ilícitos en el marco de la guerra a las drogas. Según la policía antinarcóticos colombiana, este año se erradicaron en el país 224.478 hectáreas. De éstas, 95.323 hectáreas fueron destruidas manualmente, y el resto (129.155) fue fumigado con Roundup, el tóxico que contiene el herbicida glifosato y que se viene asperjando desde hace años sobre estos cultivos.

Dado que las autoridades antinarcóticos se habían fijado al principio de este año el objetivo de erradicar 230.000 hectáreas, esta masiva erradicación ha sido considerada como un éxito. (Bueno, faltan unas cinco mil y pico de hectáreas para que cuadren las cifras, pero me imagino que no será difícil acabar con éstas en los pocos días que quedan del año). Ante el objetivo cumplido, ¿quién podría cuestionar el éxito de la policía?

Ya nos hemos referido antes en esta página a la naturaleza de estos ‘éxitos’ antinarcóticos, que tienen algo de victoria pírrica en las que se gana perdiendo. Pierde la naturaleza de uno de los países más megadiversos del planeta, pierden los campesinos, cultivadores de coca o no, pierde el Estado colombiano la posibilidad de ganarse a los campesinos, y más paradójico aún, el país pierde en el avance de sus objetivos antinarcóticos.

Esto último no es una especulación, es una afirmación extraída de la observación de los resultados de la estrategia de la erradicación forzada en los últimos años. Una buena indicación de que hay algo insano en todo esto la ofrecen las mismas estadísticas. Cómo se explica que aunque a finales de 2007 hubiera oficialmente en Colombia 99.000 hectáreas sembradas, sin embargo durante 2008 la policía hubiera tenido que fumigar más del doble de esa cantidad. Se explica por la resiembra, claro. Una resiembra que se produce aceleradamente y que genera enormes consecuencias ambientales debido a que habrá comportado expansión y desplazamiento de los cultivos.

Como lo muestra esta tabla, la erradicación por aspersión aérea se ha venido incrementando desde 1999, con excepción de 2007, año en que se fumigó un poco menos que en 2006.

Año

Errad. aérea

Errad. manual

1999

43.112

2000

58.073

2001

94.152

2002

130.364

2003

132.814

2004

136.552

2005

138.772

2006

172.026

43.051

2007

153.135

66.805

2008

224.478

95.323

Una de las razones para que se fumigara menos en 2007 tuvo que ver con una decisión de disminuir la erradicación aérea para aumentar la erradicación manual. (Véase los últimos tres años en la tabla) Recién terminaba la primera fase del Plan Colombia y se redujeron los fondos destinados a fumigaciones. En el siguiente gráfico del último informe de la ONUDD sobre cultivos de coca en los Andes, no aparece 2008, pero sabemos que las curvas de las dos erradicaciones, manual y aérea, son ascendentes.

Fuente ONUDD - Comparación errad. aérea y manual

Fuente ONUDD - Comparación errad. aérea y manual

No resulta muy sensato que el gobierno continúe fumigando y practicando la erradicación manual forzada sabiendo que paralelamente se produce una resiembra.Lo sabe no solamente por la experiencia de los últimos años, lo sabe también porque sus programas de sustitución de cultivos (con poquísimas excepciones) no tienen ni el carácter ni el alcance suficiente para representar una verdadera sustitución, porque con mucha frecuencia el llamado ‘desarrollo alternativo’ no está concebido para prestar un servicio de ayuda en primera instancia a las comunidades necesitadas. Porque sabe que las regiones siguen abandonadas a su suerte, presa fácil de grupos armados y narcotraficantes. En este contexto –y mientras haya demanda para la cocaína- se seguirá repitiendo un esquema de erradicación y resiembra

Los programas de erradicación forzada son así el perfecto ejemplo para entender una acción que es eficiente en sí misma pero no es eficaz para los objetivos finales que se propone. En breve, ésta es la clase de ‘éxitos’ que más valdría no obtener.

Amira Armenta

Erradicación y conflicto en Tarazá

Foto Ecoportal

Foto Ecoportal

“¿Sabe cuál es el único apoyo que tienen los campesinos? El del comprador de la base de coca. Ese es el único que viene por acá y trae plata”. Palabras de un representante comunitario del Norte de Antioquia.

Esta simple aseveración aclara más que un análisis completo sobre por qué ciertas comunidades rurales persisten en el cultivo de coca. Porque literalmente es lo único que les garantiza un ingreso seguro, rápido y en efectivo. Ninguno de los productos lícitos que se pudieran promocionar en esas regiones para sustituir los cultivos de coca le ofrece al campesino un ingreso similar.

La sustitución de cultivos es una estrategia que requiere de tiempo, años si es preciso, antes de comenzar a ver sus resultados, pues va asociada al desarrollo de una economía lícita que tiene que ver con una infraestructura adecuada para la salida de los productos y con la existencia de un mercado para los mismos. Y esto no es algo que se genera de un mes a otro. Mientras no se le creen esas condiciones al campesino, mientras no se le pague por su producto una vez cosechado, así como ahora le pagan por la coca, el cultivador va a seguir necesitando de la coca.

Lo que está pasando en Tarazá y en otros municipios del norte de Antioquia, es un buen ejemplo del fracaso de cualquier arreglo entre el gobierno y las comunidades que parta de la idea de que el campesino puede erradicar todos sus cultivos de una vez. Un buen ejemplo de que al no cumplirse la erradicación ‘voluntaria’ entonces el gobierno le aplica la erradicación forzosa con glifosato que acaba con lo lícito y lo ilícito y sume la región en la miseria y el conflicto. Cuando esto pasa, como está pasando en el norte de Antioquia y en otras partes de país, las posibilidades de diálogo retroceden porque el campesino se siente traicionado por el gobierno que había prometido no fumigar, y el gobierno acusa al campesino de incumplimiento lo que le da argumentos para tomar medidas de fuerza. Y todos pierden.

Amira Armenta