Más continuidad que cambio en política de drogas de la ONU

Importantes aspectos de la Declaración Política que adoptará el Segmento de Alto Nivel de la Sesión 52 de la Comisión de Estupefacientes de la ONU el 11 y 12 de marzo se fueron filtrando en los últimos días a la prensa, de modo que, en la víspera de este importante encuentro, ya se puede decir que estamos sufriendo una nueva decepción. Al igual que en la UNGASS de 1998, ésta será otra oportunidad perdida.

Sobre los tejemanejes tras esta Declaración, les recomiendo leer el artículo, “Se ridiculiza la Declaración Política“, publicado en el otro blog del TNI. (lástima, sólo en inglés).

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Obama y la guerra a las drogas

obamaAunque no ha pasado ni una semana desde que el presidente Obama iniciara su administración, ya ha dado las primeras señales de que llevará a la práctica algunas de las medidas importantes prometidas durante su campaña, en particular el cierre de Guantánamo y la derogación de las trabas al aborto vigentes durante el gobierno de Bush. Ambos temas han generado una enorme reacción en Estados Unidos e internacionalmente.

Pero hay además otro tema sensible al que el nuevo presidente le ha dedicado atención en sus primeros días aunque éste haya tenido por el momento un poco menos de atención mediática. Es el tema de la ‘reducción del daño’ como política para las drogas relacionada con el consumo. Como lo explica Tom Blickman en un reciente blog que traduzco a continuación, todavía es muy pronto para saber cuál va ser la política a adoptar por la nueva administración estadounidense, ¿va a representar ésta verdaderamente un giro con respecto a la actitud de ‘tolerancia cero’ que han mantenido las pasadas administraciones? Aún no se da nada por cierto, pero conociendo las opiniones del candidato Obama en estas materias, habría razones para ser, por el momento, moderadamente optimistas.

Una actitud más pragmática y menos ideologizada para las drogas por parte de Estados Unidos se constituiría en un ejemplo para los otros países del mundo, especialmente para Colombia que lleva décadas amarrado a los principios de una absoluta intolerancia impuesta por los EEUU. Sigue leyendo

¿Año nuevo, vida nueva? En los asuntos de drogas el año nuevo no ha venido acompañado de la más mínima ilusión de cambio

Nunca los deseos de cambio son tan simbólicos como los que expresamos cada vez que comienza un nuevo año. Este es el momento en el que la gente se desea entre sí mucha felicidad, éxitos, bienestar, etc, en breve, que todo lo malo del año anterior se transforme como por arte de magia en bueno. Se desean estas cosas no porque realmente la gente crea que todo eso se va a producir realmente, sino por el solo hecho de que nos gustaría que así fuera. Para año nuevo la gente sustenta sus buenos deseos en la mera ilusión.

En el ámbito internacional, aunque 2009 no ha pintado nada bien desde sus inicios – Israel bombardea a la población civil en Gaza; la crisis económica se agudiza – bien entrado el mes, el mundo sigue manteniendo viva su ilusión de año nuevo representada en la próxima inauguración de Barack Obama como próximo presidente de los Estados Unidos. Por estos días, y antes de que se apaguen las últimas luces de la fiesta de inauguración de Obama en Washington, el mundo quiere creer que habrá un cambio en el buen sentido, y que después del 20 de enero comenzará un mundo mejor. Así pues, este año la ilusión de año nuevo, en el mundo en general se ha prolongado más que de costumbre.

Pero en lo concerniente a los temas de las políticas de drogas, los cultivos de uso ilícitos, el conflicto, y el narcotráfico, los asuntos centrales de esta página, no hay ni año nuevo ni ilusión de cambio. Prueba de eso son los siguientes tres datos que destaco a continuación, extraídos de los medios en los últimos días: Sigue leyendo

No basta con ‘compartir la responsabilidad’ por las drogas cuando lo que se necesita es un cambio en la política de drogas

Presentación del vicepresidente Santos en La Haya

Presentación del vicepresidente Santos en La Haya

Ayer, 8 de diciembre, fue la clausura en el ayuntamiento de la ciudad de La Haya (Holanda) de la exposición “Shared Responsibility”. Como lo hemos venido informando en este blog, esta exposición hace parte de una campaña de la vicepresidencia de Colombia para informar a los países consumidores de cocaína sobre los daños ambientales que causan la producción de coca y cocaína en uno de los países más megadiversos del mundo, Colombia.

La clausura contó con la presencia del vicepresidente Francisco Santos quien presentó un Power Point con las imágenes y cifras de los daños ecológicos y el mensaje final a la opinión pública europea: cada vez que ustedes consumen una raya de coca se esfuman varias hectáreas de bosques en Colombia.

Lamentablemente, aparte de un par de periodistas pertenecientes a medios holandeses, el público invitado a este evento, ni era representativo de la población consumidora, o potencialmente consumidora, ni parecía estar muy informado sobre el problema. Lo primero era evidente por el aspecto de la gente, lo segundo por las preguntas que se le hicieron al vicepresidente Santos después de su presentación. Preguntas de cajón. Y aunque está claro que en ese tipo de eventos no se trata de generar un debate, a algunos de los asistentes nos quedó la duda sobre si este tipo de campañas sirven para algo más que para convocar eventos sociales como el cóctel de ayer.

Como lo hemos documentado en un informe reciente reseñado en una entrada anterior, si bien la producción de coca y de cocaína, en las condiciones de ilegalidad en las que se realizan actualmente, contribuye a la destrucción de la naturaleza y a la contaminación ambiental, no se puede esperar que la solución a este problema provenga de los consumidores de los países occidentales por mucho que se les informe sobre la catástrofe ambiental asociada al producto que consumen. La solución, en cambio, y a esto no se refirió en absoluto el vicepresidente, corresponde al propio gobierno colombiano. Un poco de voluntad política para cambiar la orientación de políticas como la de las fumigaciones con herbicidas, harían más por la naturaleza y contra la polución de las fuentes de agua que todas las campañas publicitarias que cuestionan el consumo.

No se trata de condenar la campaña en sí misma. La publicidad para desestimular el consumo de sustancias es muy justa. Pero mientras se mantenga el actual régimen para las drogas, la efectividad de estas campañas es, como reza un proverbio holandés, como trapear el suelo con el grifo del agua abierto. Mientras el gobierno no esté dispuesto a replantearse la actual estrategia para las drogas, mientras no esté dispuesto a asumir un debate amplio, sin condicionamientos y presiones ideológicas o económicas impuestas desde el exterior, un debate tendiente a revisar objetivamente todo lo que ha fallado hasta el momento, se seguirán repitiendo los errores con todas sus consecuencias sociales y ecológicas.

Amira Armenta

¿Es realmente el cultivo ilícito el principal responsable del daño ecosistémico en Colombia?

Foto AP - BBC Mundo.com

Foto AP - BBC Mundo.com

No está en manos de los consumidores europeos de cocaína sino en las del gobierno colombiano reducir el impacto ambiental que causa la producción de la coca.

Una nueva publicación del Transnational Institute (TNI) reconoce los perjuicios que causan al ambiente los cultivos de uso ilícito y la producción de cocaína, pero atribuye la principal responsabilidad de esta catástrofe ambiental a las políticas de drogas – como la erradicación forzada manual y aérea – que se implementan en Colombia.

El gobierno colombiano está promocionando internacionalmente el concepto de ‘responsabilidad compartida’ en asuntos de drogas a través de una exposición itinerante de imágenes que muestran el daño que causa en los ecosistemas la producción ilícita. El objetivo del gobierno es informarle al consumidor extranjero que cada vez que consume una dosis de cocaína está contribuyendo a la deforestación y envenenamiento de los bosques y selvas colombianos. Si bien es lógico que Colombia, como mayor productor de cocaína, quiera compartir con el resto del mundo los problemas asociados con las drogas para buscar entre todos una solución, el mensaje de la campaña Shared Responsibility podría no ser la vía más adecuada.

El Transnational Institute (TNI) acaba de publicar el documento Cultivos de uso ilícito y ecocidio, del ecólogo colombiano Germán A. Quimbayo Ruiz, una reflexión comparativa sobre el impacto en el ambiente de los cultivos ilícitos, la política antinarcóticos y otros sectores económicos. Este documento concluye que aunque es cierto que la producción ilícita de estupefacientes es responsable de una parte del drama ecológico, no es, sin embargo, la principal responsable del ‘ecocidio’ en Colombia. Otros sectores económicos, como la ganadería extensiva o la creciente instalación de monocultivos como el de la palma aceitera han contribuido mucho más que la coca al deterioro de los ecosistemas. El documento del TNI llega también a la conclusión de que, en lo concerniente a la producción ilícita, es básicamente la política de drogas que se viene aplicando en el país desde hace varias décadas, la principal responsable del impacto ambiental causado por la producción de coca y cocaína.

El documento recomienda a las autoridades antinarcóticos colombianas la urgente necesidad de un cambio de orientación en las políticas. Colombia lleva décadas aplicando estrategias en el lado de la oferta con el fin de solucionar el problema de las drogas. Estas estrategias han sido ineficaces y contraproducentes. En lo concerniente al ambiente, han inducido el desplazamiento de los cultivos ilícitos, con las consecuencias ambientales -deforestación y contaminación- que esto genera.

Véase el informe completo Cultivos de uso ilícito y ecocidio.