¿La responsabilidad de quién?

Photograph PR The Guardian

Comentario a propósito de la exposición fotográfica “Shared Responsibility” que está promocionando la Vicepresidencia de Colombia en Europa para llamar la atención en ese continente sobre el perjuicio que causa la producción de drogas en el medio ambiente.

 La Vicepresidencia de la República está promocionando una campaña antidrogas en Europa titulada “Shared Responsibility” (Responsabilidad compartida). La idea es que, por medio de fotografías que muestran el desastroso impacto de la producción de coca sobre el medio ambiente, los europeos se sientan también un poquito responsables y lo piensen dos veces la próxima vez que se les ocurra comprar unas rayas de cocaína. Entre otras cosas, porque esa raya de cocaína de apariencia tan inocente, habría sido producida a costa de la pérdida de un par de hectáreas de bosques colombianos.

Aunque nadie pondría en duda las buenas intenciones de la Vicepresidencia de la República, el mensaje final de esta campaña de ‘concientización’ de los europeos –la muestra viajará por diferentes ciudades de Europa a lo largo del año- es bastante más problemático de lo que a primera vista parece. La campaña termina en realidad culpabilizando de la tragedia ambiental, -lo que llama un ‘ecocidio’- al eslabón más débil de la cadena de las drogas, el campesino productor, mientras ignora completamente la complejidad del tema y las consecuencias nefastas (entre las cuales este ‘ecocidio’) que han derivado directa o indirectamente de las absurdas políticas de drogas que se aplican en Colombia. Sigue leyendo

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Los ‘éxitos’ de la guerra

Foto El EspectadorEn el tema de la solución al conflicto colombiano se expresan básicamente tres tendencias. La que piensa que lo que se necesita es más guerra; la que por el contrario piensa que el problema es la guerra y lo que urge es más desarrollo, y la que propone una combinación de ambas cosas. En este artículo intento hacer una reflexión sobre la primera.

A pesar de las numerosas críticas que se hacen desde la comunidad internacional al gobierno del presidente Uribe debido a los frecuentes escándalos que han acompañado su administración, hay un punto que no pocos (pues no solamente el gobierno estadounidense) insisten en reconocerle a favor: el éxito del enfoque militarista de la ‘seguridad democrática’. Sigue leyendo

Erradicación y conflicto en Colombia

Foto EFEMientras el campesino cocalero sea tratado como un delincuente seguirá bloqueado el camino hacia la paz en el campo colombiano

 

Aunque cada vez se erradica más coca la producción se mantiene. Según el último informe anual de la Junta Internacional para la Fiscalización de Estupefacientes JIFE, cada vez se erradica más coca en Suramérica, no obstante lo cual la superficie total sembrada de arbustos de coca se mantiene estable en la región, así como también se mantiene estable la producción total de cocaína en toneladas métricas. En el caso específico de Colombia, en 2006 se erradicó un 23% más que en 2005. En 2007 se erradicó más que en 2006[1]. En 2008 se planea erradicar más que en 2007. De no producirse algún tipo de cambio en esta política, probablemente en 2009 se erradicará más que en 2008. Y así sucesivamente.

Se ha dicho ya innumerables veces: mientras los programas de erradicación de cultivos ilícitos no se realicen de manera gradual y en un marco de concertación con las comunidades campesinas involucradas, estarán condenados al fracaso, como lo demuestran las varias décadas de erradicación forzada practicada en Colombia y los países andinos.  Sigue leyendo

Las conclusiones del zar

John Walters, el zar de las drogas en EEUU, anunció hace unos días que durante 2007, el tráfico de cocaína había crecido en un 40 por ciento en el hemisferio occidental. ¡40 POR CIENTO! ¿No es eso mucho para alguien que insiste en decir que está ganando la guerra a las drogas?

Para el zar Walters, la respuesta a esto depende de cómo se vea la situación. Sigue leyendo

Una política de drogas para América Latina diseñada por los mismos latinoamericanos

Esto es lo que, palabras más palabras menos, se propone la Comisión Latinoamericana sobre Drogas y Democracia, que se reunió por primera vez en Río de Janeiro el pasado 30 de abril. Esta Comisión, en la que participan conocidas personalidades de la política, las artes y las letras latinoamericanas, ha puesto en marcha una serie de debates sobre políticas de drogas con base en las experiencias que se tienen tanto en la región como en otras partes del mundo.

Martin Jelsma, coordinador del programa Drogas y Democracia del TNI, hizo una presentación que sintetiza los últimos diez años de debate en Europa y Naciones Unidas, los éxitos logrados por los programas de ‘reducción de daños’ aplicados por muchos países europeos, proponiendo una serie de sugerencias sobre cambios realistas en las políticas.

La ‘guerra a las drogas’ impulsada por Estados Unidos, con su acento represivo y violento puesto esencialmente en los eslabones más débiles de la cadena de las drogas, los campesinos y los consumidores, ha fracasado. Ya era hora de que los países latinoamericanos -que en las últimas décadas han visto extenderse en sus territorios los cultivos de coca, así como el auge y penetración del narcotráfico en sus sociedades e instituciones- vieran la necesidad de tomar el problema en las propias manos y comenzaran a pensar en nuevas vías para resolverlo. Pensar en soluciones que tengan en cuenta los diferentes contextos nacionales y regionales, atendiendo a sus propias necesidades, trabajando de manera coordinada entre los diferentes países.

“Las propuestas elaboradas serán presentadas a la opinión pública de nuestros países y a la comunidad internacional. Es necesario que la voz de América Latina sea escuchada en el debate global sobre un problema trasnacional que nos afecta a todos”, dijo Fernando Henrique Cardoso, expresidente del Brasil y participante en la conferencia.