¿Razones sanitarias?

Foto revista Cambio

Foto revista Cambio

Durante años los colombianos compraron las cajitas de té Coca Nasa en tiendas y supermercados de las grandes ciudades del país. Recuerdo además que el té de coca estaba en la sección de los productos naturistas, o sea, los más sanos y buenos para la la salud. Ni las tiendas que vendían los productos de coca ni la gente que los compraba tenían la impresión de estar cometiendo un delito. Además, que se sepa, nunca nadie se enfermó por consumirlos.

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¡Qué dolor, qué dolor qué pena!

Campo de amapola en Afganistán - Foto Tom Kramer

Campo de amapola en Afganistán - Foto Tom Kramer

Según la Organización Mundial de la Salud OMS, una de cada cinco personas en el mundo sufre de dolor crónico. Innecesariamente, pues la oferta de opio – la materia prima de la morfina – que se produce en el mundo sería más que suficiente para cubrir la demanda mundial de fármacos opiáceos por razones médicas. No obstante, en la mayoría de los países los medicamentos que se necesitan para cubrir las necesidades por dolor son insuficientes.

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Drogas en la agenda global de seguridad

Imagen UNODC - Colombia

Imagen UNODC - Colombia

El Consejo de Seguridad de la ONU organiza un debate el 8 de diciembre sobre el tema del narcotráfico como una amenaza a la seguridad del mundo. Como bien lo especifica el informe de Naciones Unidas para anunciar el evento, aunque el impacto de las drogas ha sido objeto en otras oportunidades de debates en el Consejo en casos específicos de algunos países, ésta es en realidad la primera vez en la historia del Consejo de Seguridad que se tratará de manera formal el tema del narcotráfico como amenaza global.

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El Informe de la GAO sobre el Plan Colombia

Este nuevo informe de la Oficina General de Contraloría de Estados Unidos GAO confirma una vez más lo que se sabe y se viene repitiendo desde diferentes fuentes desde hace años: que uno de los principales objetivos del Plan Colombia, la reducción significativa de los cultivos ilícitos no se ha cumplido.

Este gráfico extraído del informe, ofrece las estimaciones de la CIA y la ONDCP (que son las únicas que Estados Unidos tiene en cuenta, no las obtenidas por el monitoreo de la ONUDD que reportan un poco menos de coca en Colombia en los tres últimos años) de la producción de hoja de coca en Colombia. El período del gráfico corresponde a los años de aplicación del Plan Colombia.

estimacion coca 2000-2007

La evaluación que hace la GAO del segundo gran objetivo del Plan Colombia, mejoramiento de la seguridad y recuperación de áreas bajo el control de grupos armados, ofrece resultados más optimistas. Sigue leyendo

La otra cara de la coca

Coca is not a drug - Foto Nick BuxtonMientras la prensa colombiana y la internacional han dado un enorme despliegue al último informe de la Organización de las Naciones Unidas contra las Drogas y el Delito ONUDD que destaca un aumento de los cultivos de coca en los países andinos en 2007, bastante menos atención se le ha prestado al tema de la revalorización de la hoja de coca que adelantan algunas instancias. La coca no siempre ha terminado convertida en cocaína. Es más, esa transformación de la hoja en clorhidrato de cocaína es un hecho relativamente reciente dentro una larga historia del uso de esta hoja considerada vital para numerosas comunidades ancestrales de la América andina.

Para destacar esto último es que en los últimos años han venido surgiendo diversas iniciativas cuyo objetivo es mostrar la otra cara de la coca. Una cara más auténtica respaldada en siglos de consumo sano, para el que ahora, además, se abren otras posibilidades. Una industrialización y una comercialización reguladas de los más diversos productos extraídos de la hoja de coca podrían llegar a convertirse en una sana fuente de desarrollo de comunidades indígenas y campesinas de los tres países andinos. 

Es con esta perspectiva que en Bolivia, bajo el lema de ‘coca y soberanía’, se vienen realizando desde hace varios años ferias internacionales de la hoja de coca. O que el pasado mes de marzo, en el marco de la Feria Alimentaria de Barcelona, una de las más importantes del Mundo hubo un stand dedicado a productos extraídos de la coca, representativos del enorme potencial de esta planta. Y que en Colombia el Cabildo indígena de Cerro Tijeras organiza un festival gastronómico de la coca del 3 al 5 de julio. Tal como lo anuncian los organizadores del festival, se trata de exponer las alternativas gastronómicas, económicas y de soberanía alimentaria que ofrece la hoja de coca.

Debido a la torpeza de las políticas que se aplican hoy día contra las drogas en general -y contra la coca en particular a pesar de no ser ella misma una droga- en países como Colombia, la coca ha quedado encerrada en un contexto de guerra, y de conflicto social y humano. La extensión exagerada de los cultivos de coca y su canalización hacia el narcotráfico terminaron por atribuirle una carga negativa a la hoja de coca convirtiéndola por ende en objeto de un monitoreo con fines represivos. Esta es la cara más conocida de la coca: la de los enormes campos cocaleros que un día van a llegar en forma de un polvo blanco a las narices de los consumidores en otras partes del mundo; y la que, en ese proceso, genera enormes ingresos a las mafias de narcotraficantes y de ‘terroristas’ en medio de un escenario de violencia.

La comunidad de Cerro Tijeras quiere mostrar que la coca puede ser también un símbolo y una realidad de paz y desarrollo. Por eso sería bueno que los representantes en Colombia de la Oficina de la Naciones Unidas contra las Drogas y el Delito se dieran esos días un viajecito por el Cauca, y se acercaran a escuchar por ejemplo la exposición de Fabiola Piñacué, que se va a referir en el festival al tema de las posibilidades de la coca en la cocina, o dialogaran con la ecóloga Dora Troyano quien lleva años dedicada a investigar y trabajar en temas de coca con las comunidades ancestrales. De este modo, quizás, además de publicar su informe anual sobre la extensión de los cultivos de coca, la producción de cocaína y las actividades del narcotráfico, la UNODD comenzara a ver la utilidad de promover los usos sanos de una planta que, a pesar de todos los programas de erradicación que le apliquen, no va a desaparecer de la faz del planeta.

Amira Armenta

Coca is not a drug – Foto Nick Buxton

El Desarrollo Alternativo según Naciones Unidas

Entre los diferentes informes que resultaron de la Sesión 51 de la Comisión de Estupefacientes de la ONU del pasado mes de marzo en Viena, resaltamos el informe relacionado con uno de los temas clave de las políticas de drogas para el lado de la oferta, el Desarrollo Alternativo. El documento se titula, El problema mundial de las drogas, Quinto informe del Director Ejecutivo, Plan de Acción sobre cooperación internacional para la erradicación de los cultivos ilícitos para la producción de drogas y desarrollo alternativo, y se puede descargar en español aquí.

El informe ofrece una visión de lo que ha pasado en los últimos diez años con los cultivos ilícitos en el mundo y con las políticas encargadas de reducirlos. Mirando las cifras, estas políticas no han sido precisamente un éxito. Según revela el informe, la superficie de cultivos de coca y adormidera en el mundo se ha mantenido durante la última década sin cambios considerables. En los países andinos productores de coca ha habido un incremento en la producción de clorhidrato de cocaína.

Este documento reitera el punto de vista de Naciones Unidas según el cual, “el desarrollo alternativo es más eficaz y más sostenible si forma parte de un esquema de desarrollo más amplio cuya meta sea mejorar los medios de vida de las poblaciones rurales marginales”. Y trae al final una serie de recomendaciones a los donantes y a los gobiernos de países y regiones afectadas por cultivos ilícitos, entre las cuales destacamos que “se insta a los Estados de Asia y América Latina afectados por el cultivo ilícito de plantas narcógenas a que refuercen la asistencia técnica y la cooperación transfronteriza… incluida la cooperación Sur-Sur”. Es muy significativo que, el informe no pide a los países aumentar ni continuar con esfuerzos de erradicación forzosa.