No más erradicación a la fuerza

Campo de opio en la provincia de Helmand, Afganistán

Campo de opio en la provincia de Helmand, Afganistán

La erradicación a la fuerza no funciona. Es lo que en pocas palabras se desprende de los dos últimos informes recién publicados por el TNI y WOLA, la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos.

En el primer informe, Drogas, seguridad y cooperación, Ricardo Vargas señala cómo en Colombia, la presencia amenazante de los grupos móviles de erradicación manual genera la desconfianza entre las comunidades. En la mayoría de los casos, éstas se ven forzadas a aceptar la acción erradicadora porque saben que esto les representa en su momento algunos subsidios. Pero como por lo general esta ayuda no es sostenible, porque, con muy raras excepciones, el Estado no construye alternativas viables que tengan en cuenta las particularidades de cada región, al cabo de un cierto tiempo el cultivador se ve obligado a recurrir de nuevo al cultivo ilegal.

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Todos los ojos puestos en La Macarena

La Macarena

La Macarena

La semana pasada diversos medios informativos coincidieron al referirse, desde diferentes perspectivas analíticas, a los desarrollos de la llamada Doctrina de Acción Integral (DAI) del Gobierno de Uribe, y a su aplicación en particular en la zona de La Macarena.

No es una casualidad. Muchos observadores de la realidad colombiana tienen sus ojos puestos en este ‘experimento’ cuyo objetivo es la ‘recuperación social de territorios’ que habían estado bajo poder de la insurgencia y/o sembrados con cultivos de coca. La Macarena era el sitio perfecto para probar los resultados de lo que la actual administración considera como la etapa de ‘consolidación’ de los avances del Estado, pues La Macarena no sólo ha sido tradicionalmente base de las FARC sino también zona de producción cocalera. Sigue leyendo

La muerte anunciada del Plan Colombia

Wolfwikis

Wolfwikis

El Plan Colombia, esa multimillonaria estrategia antinarcóticos y contrainsurgente que tanto ha dado de qué hablar desde sus inicios a finales de 2000, probablemente termine extinguiéndose en los próximos dos años con muchas penas –la sufrida por las regiones en donde se aplicó- y poca gloria. No me voy a referir a los resultados del Plan Colombia. Ni a los negativos, según los más serios análisis que se publicaron en todos estos años, ni a los positivos, según las reiteradas insistencias de las autoridades antinarcóticos de Colombia y EEUU. El tema de esta entrada es su ‘muerte anunciada’ como la califica una nota de prensa en el periódico El Tiempo. Sigue leyendo

¿Año nuevo, vida nueva? En los asuntos de drogas el año nuevo no ha venido acompañado de la más mínima ilusión de cambio

Nunca los deseos de cambio son tan simbólicos como los que expresamos cada vez que comienza un nuevo año. Este es el momento en el que la gente se desea entre sí mucha felicidad, éxitos, bienestar, etc, en breve, que todo lo malo del año anterior se transforme como por arte de magia en bueno. Se desean estas cosas no porque realmente la gente crea que todo eso se va a producir realmente, sino por el solo hecho de que nos gustaría que así fuera. Para año nuevo la gente sustenta sus buenos deseos en la mera ilusión.

En el ámbito internacional, aunque 2009 no ha pintado nada bien desde sus inicios – Israel bombardea a la población civil en Gaza; la crisis económica se agudiza – bien entrado el mes, el mundo sigue manteniendo viva su ilusión de año nuevo representada en la próxima inauguración de Barack Obama como próximo presidente de los Estados Unidos. Por estos días, y antes de que se apaguen las últimas luces de la fiesta de inauguración de Obama en Washington, el mundo quiere creer que habrá un cambio en el buen sentido, y que después del 20 de enero comenzará un mundo mejor. Así pues, este año la ilusión de año nuevo, en el mundo en general se ha prolongado más que de costumbre.

Pero en lo concerniente a los temas de las políticas de drogas, los cultivos de uso ilícitos, el conflicto, y el narcotráfico, los asuntos centrales de esta página, no hay ni año nuevo ni ilusión de cambio. Prueba de eso son los siguientes tres datos que destaco a continuación, extraídos de los medios en los últimos días: Sigue leyendo

El Informe de la GAO sobre el Plan Colombia

Este nuevo informe de la Oficina General de Contraloría de Estados Unidos GAO confirma una vez más lo que se sabe y se viene repitiendo desde diferentes fuentes desde hace años: que uno de los principales objetivos del Plan Colombia, la reducción significativa de los cultivos ilícitos no se ha cumplido.

Este gráfico extraído del informe, ofrece las estimaciones de la CIA y la ONDCP (que son las únicas que Estados Unidos tiene en cuenta, no las obtenidas por el monitoreo de la ONUDD que reportan un poco menos de coca en Colombia en los tres últimos años) de la producción de hoja de coca en Colombia. El período del gráfico corresponde a los años de aplicación del Plan Colombia.

estimacion coca 2000-2007

La evaluación que hace la GAO del segundo gran objetivo del Plan Colombia, mejoramiento de la seguridad y recuperación de áreas bajo el control de grupos armados, ofrece resultados más optimistas. Sigue leyendo

Diez años del Plan Colombia: una evaluación analítica

Latuff, NarcoNews Editorial Cartoonist

Latuff, NarcoNews Editorial Cartoonist

Este informe del Programa de Políticas sobre las Drogas de la Fundación Beckley ofrece una evaluación crítica del Plan Colombia.

Propuesto en un principio como un programa para el fomento de la paz, el Plan pronto se convirtió en una estrategia militar dirigida a debilitar el vínculo entre drogas ilícitas e insurgencia. Los resultados de este enfoque en lo que respecta al declive de ejércitos ilegales, especialmente grupos guerrilleros, podrían considerarse un éxito. Sin embargo, en lo que se refiere al cultivo de coca y tráfico de cocaína, los resultados son distintos. Esta contradicción plantea una serie de cuestiones sobre cuál es la eficacia de aplicar un enfoque eminentemente militar para abordar el problema de las drogas y cuál es el verdadero impacto de la estrategia de control de la oferta sobre el mercado internacional de estupefacientes ilícitos.

El informe analiza estas cuestiones y llega a la conclusión de que la estrategia no ha conseguido abordar las causas estructurales del cultivo de drogas ilícitas: pobreza, falta de oportunidades y conflicto permanente. También trata sobre cómo el actual acento en las fumigaciones tiene un impacto negativo en el frágil y estratégico ecosistema amazónico, así como los posibles problemas sanitarios para las personas que viven en estas zonas.

El informe, además, sugiere que el enfoque militarista sobre el tráfico de drogas parece contribuir al desarrollo de lo que se podría denominar ‘mercados de violencia’. Finalmente, se arguye que aunque puede que el poder de los grupos guerrilleros –especialmente de las FARC, un grupo con 40 años de historia que controla algunas etapas del comercio del tráfico de drogas– vaya a la baja, esta situación se debe analizar en el contexto de su falta de coherencia política y apoyo popular. Una de las conclusiones clave del informe es que el caso del Plan Colombia debería servir como lección de “lo que no se debe hacer” al abordar situaciones políticas y sociales complejas que conllevan tráfico de drogas ilícitas y conflictos internos en países productores.

La autora del informe es Beatriz Acevedo. Descargar informe completo

SEMINARIO PLAN COLOMBIA II; CONFLICTO Y DERECHOS HUMANOS

Organizado por el Colectivo Maloka, la Fundación CIDOB y la Oficina de Promoció de la Pau i dels Drets Humans

Lugar: Fundación CIDOB, Barcelona

16, 17 y 18 octubre 2008

 

El Plan Colombia I fue un éxito para el gobierno de Álvaro Uribe, los intereses de Estados Unidos y de sus multinacionales. Al primero le sirvió para instaurar un nuevo régimen político, reforzar su militarización y garantizar su reelección. Al segundo para  afianzar su hegemonía en el país y su presencia en la región andina. Y a las multinacionales para aumentar sus rentas, su seguridad y sus mercados.

Pero al mismo tiempo, fue un fracaso para Colombia y las soluciones del narcotráfico y el conflicto armado. Porque el Plan se propuso reducir la producción de la hoja de coca en un 50% y las áreas sembradas no disminuyeron sino que crecieron, como en 2007 cuando los cultivos de coca aumentaron un 27% respecto al año anterior, según la Oficina de las Naciones Unidas contra las Drogas y el Delito (ONUDD). Porque las exportaciones de cocaína continúan estables y perpetúan indefinidamente el conflicto. Y porque a su sombra, durante el período de su vigencia, en Colombia se consolidaron poderes regionales mafiosos, se establecieron órdenes sociales y políticos del paramilitarismo; la política tradicional se entremezcló con el crimen organizado y las mafias obtuvieron un lugar dentro del Estado.

El PlanColombia II se propone “un viraje en la guerra” a través de la doctrina de la Acción Integral. Su esencia es “la combinación entre el componente militar y la acción integral por la recuperación social y militar del territorio”, ha dicho el Ministerio de Defensa. Puede sonar  novedoso, pero aquí lo social se mantiene subordinado a lo militar y sólo sirve para justificar la guerra y atraer para ella recursos de la cooperación internacional y la ayuda humanitaria. Y la realidad es que las regiones en donde se produce la coca y donde pervive la insurgencia siempre han sido excluidas y allí nunca se han atendido sus  reivindicaciones más elementales, ni mucho menos se les ha reconocido su  derecho a la tierra y a la vida. Tampoco se ha construido Estado, ni instituciones, ni ciudadanía, ni la escasa ley que rige en el resto del país. Esto no se puede realizar recurriendo en primer lugar a la fuerza.

Cuarenta años de guerra contrainsurgente y treinta de guerra contra las drogas ya han demostrado que eso no es posible. Por ello la tendencia de esta segunda fase del Plan Colombia es la prolongación de la guerra con todos sus nefastos efectos, la crisis humanitaria que vive Colombia y las violaciones a los derechos humanos y el derecho internacional humanitario.

Evaluar el Plan Colombia I y reflexionar y debatir los posibles efectos del Plan Colombia II es indispensable para analizar el futuro de la democracia, la paz y los derechos humanos en este país. Por ello el COLECTIVO MALOKA, LA FUNDACIÓ CIDOB, LA ASSOCIACIÓ CATALANA PER LA PAU Y LA OFICINA DE PROMOCIÓ DE LA PAU I DELS DDHH, convocan a este seminario e invitan a su participación.

Para inscribirse en el seminario, hacer clic aquí