La cooperación europea en Colombia

La Unión Europea ha publicado recientemente el informe para el año 2008 sobre la cooperación con Colombia. En esta entrada queremos resaltar la sección que dedica este documento al ‘desarrollo alternativo’, que resume la nueva visión de la UE sobre este concepto, en particular en su relación con las estrategias de erradicación.

En la página 16, el documento dice que la UE no respalda la “erradicación forzada porque puede generar violencia, puede desplazar los cultivos a espacios con menor acceso, así los efectos directos en la población disminuyen pero se genera un alto impacto ambiental. Una condicionalidad explícita para la erradicación también puede tener efectos perversos sobre los resultados esperados”. A propósito del impacto ambiental, recomendamos la lectura de un trabajo reciente del TNI que señala la erradicación forzada como una de las principales causas de desplazamiento de los cultivos con las repercusiones que esto tiene para los ecosistemas.

Recordamos que en julio de 2008 se reunió en la ciudad de Viena un grupo de trabajo intergubernamental de expertos sobre cooperación internacional en materia de erradicación de cultivos ilícitos y desarrollo alternativo. Los expertos de la UE que acudieron a esa reunión elaboraron un borrador con los puntos clave que resumen la actual postura de la UE sobre desarrollo alternativo.

Destacamos también la relevancia de este grupo de trabajo, pues era uno de los cinco grupos que se organizaron en el marco del proceso de revisión de la UNGASS, la sesión especial sobre drogas de la ONU. El objetivo de estos grupos era el de preparar el segmento de alto nivel del 52º período de sesiones de la Comisión de Estupefacientes que tendrá lugar el 11 y 12 de marzo próximos en Viena, en el cual se definirá la política internacional de drogas para la próxima década.

Siendo consecuentes con este marco teórico, la UE y los países miembros –especialmente los principales donantes, Alemania, Suecia, Países Bajos y España- podrían presionar al Gobierno colombiano para que reconsidere la estrategia de la erradicación forzada (particularmente las fumigaciones con glifosato) y condicionar sus programas de cooperación a la efectiva puesta en práctica de lo que la UE llama un desarrollo alternativo integral que “le apuesta al Desarrollo Local Integral, con el fin de abordar problemas estructurales subyacentes de marginalización y pobreza”.

Al mismo tiempo, y siempre dentro de esta óptica, la UE debería emprender un profundo examen crítico de los programas de cooperación en curso en Colombia, como los Laboratorios de Paz, entre otros, para determinar si éstos están efectivamente ofreciendo soluciones estructurales a la población para la que se realizan, y contribuyendo a la superación de la pobreza. Con mucha frecuencia estos programas han quedado inscritos dentro de los intereses económicos de las empresas europeas a quienes les interesa mucho más una producción destinada al mercado global y hacen caso omiso de las necesidades e intereses locales.

Amira Armenta

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La ruta africana

Incautación en Guinea Bissau - Foto AP

Incautación en Guinea Bissau – Foto AP

Dos importantes informes internacionales relacionados con el tema del comercio ilegal de cocaína han aparecido recientemente. El primero es un informe del Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías (OEDT), titulado Monitoring the Supply of Cocaine to Europe, y el segundo corresponde a la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD), Drug Trafficking as a Security Threat in West Africa.

Ambos documentos dentro de sus particularidades están profundamente relacionados en su temática general: las nuevas rutas de tránsito de la cocaína desde Suramérica a través del África hacia Europa estarían facilitando la invasión de cocaína que se vive en el viejo continente. Aunque no es la única, la ruta africana que se ha incrementado tanto en los últimos años, se ha vuelto una fuente de gran inquietud para la autoridades internacionales antinarcóticos. Como lo señala el documento de la ONUDD, el África occidental, que “nunca había tenido problemas de drogas en el pasado”, ahora se ha transformado en un centro del tráfico de cocaína. La droga está llegando en barcos y aviones a los países del África occidental desde donde sigue su camino hacia Europa por todo los medios posibles, en vuelos comerciales, en las maletas o en los intestinos de los pasajeros. El destino final suele ser España y el Reino Unido, los dos mayores consumidores de cocaína de Europa. Sigue leyendo