Que la JIFE se ponga a tono con los años que corren

Foto Reuters - Protesta cocalera en Bolivia por la posición de la JIFE ante el masticado

Foto Reuters - Protesta cocalera en Bolivia por la posición de la JIFE ante el masticado

El debate sobre las drogas ha tomado recientemente un giro muy interesante. La Comisión Latinoamericana sobre Drogas y Democracia –de la cual hacen parte expresidentes latinoamericanos y expertos internacionales- ha abogado recientemente por un cambio de paradigma. La repercusión mediática internacional de este pronunciamiento ha sido impresionante. Véase al final de esta entrada una lista de artículos de importantes medios de prensa que destacan esta noticia. Este hecho es particularmente relevante porque se produce a pocas semanas de la próxima sesión de la Comisión de Estupefacientes de la ONU en Viena, en donde se definirán las políticas de drogas para la próxima década.

El pronunciamiento de esta Comisión latinoamericana se produce también en un marco de ‘esperanza de cambio’ por parte del país que más influencia tiene en el mundo en materia de políticas de drogas, entre otras cosas. Aunque en este momento hay todavía más dudas que certitudes respecto a lo que significaría en la práctica la posesión en la oficina del zar antidrogas estadounidense de una figura como Gil Kerlikowske, conocido por su enfoque sanitario antes que represivo para el tema de las drogas, la sola mención de su nombre abre desde ya una ventana de posibilidades en el mismo sentido de las propuestas de la Comisión latinoamericana. El señor Kerlikowske no ha sido aún ratificado por el Congreso estadounidense.

En este ambiente renovador, preocupa que la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes JIFE,* organismo de la ONU que vigila el cumplimiento de los tratados internacionales de droga, siga imponiendo puntos de vista anacrónicos y que claramente se han revelado como ineficaces a lo largo de las últimas décadas. Y esto es particularmente preocupante a medida en que se acercan las fechas en que la comunidad internacional sellará las políticas de los próximos años. La JIFE ha criticado las conclusiones de la Comisión latinoamericana respecto al fracaso de la guerra a las drogas, y en su celo por seguir al pie de la letra las Convenciones de drogas, no ha dudado en inmiscuirse en asuntos internos de países como Bolivia, que se debaten por encontrar salidas al problema del narcotráfico.

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La cooperación europea en Colombia

La Unión Europea ha publicado recientemente el informe para el año 2008 sobre la cooperación con Colombia. En esta entrada queremos resaltar la sección que dedica este documento al ‘desarrollo alternativo’, que resume la nueva visión de la UE sobre este concepto, en particular en su relación con las estrategias de erradicación.

En la página 16, el documento dice que la UE no respalda la “erradicación forzada porque puede generar violencia, puede desplazar los cultivos a espacios con menor acceso, así los efectos directos en la población disminuyen pero se genera un alto impacto ambiental. Una condicionalidad explícita para la erradicación también puede tener efectos perversos sobre los resultados esperados”. A propósito del impacto ambiental, recomendamos la lectura de un trabajo reciente del TNI que señala la erradicación forzada como una de las principales causas de desplazamiento de los cultivos con las repercusiones que esto tiene para los ecosistemas.

Recordamos que en julio de 2008 se reunió en la ciudad de Viena un grupo de trabajo intergubernamental de expertos sobre cooperación internacional en materia de erradicación de cultivos ilícitos y desarrollo alternativo. Los expertos de la UE que acudieron a esa reunión elaboraron un borrador con los puntos clave que resumen la actual postura de la UE sobre desarrollo alternativo.

Destacamos también la relevancia de este grupo de trabajo, pues era uno de los cinco grupos que se organizaron en el marco del proceso de revisión de la UNGASS, la sesión especial sobre drogas de la ONU. El objetivo de estos grupos era el de preparar el segmento de alto nivel del 52º período de sesiones de la Comisión de Estupefacientes que tendrá lugar el 11 y 12 de marzo próximos en Viena, en el cual se definirá la política internacional de drogas para la próxima década.

Siendo consecuentes con este marco teórico, la UE y los países miembros –especialmente los principales donantes, Alemania, Suecia, Países Bajos y España- podrían presionar al Gobierno colombiano para que reconsidere la estrategia de la erradicación forzada (particularmente las fumigaciones con glifosato) y condicionar sus programas de cooperación a la efectiva puesta en práctica de lo que la UE llama un desarrollo alternativo integral que “le apuesta al Desarrollo Local Integral, con el fin de abordar problemas estructurales subyacentes de marginalización y pobreza”.

Al mismo tiempo, y siempre dentro de esta óptica, la UE debería emprender un profundo examen crítico de los programas de cooperación en curso en Colombia, como los Laboratorios de Paz, entre otros, para determinar si éstos están efectivamente ofreciendo soluciones estructurales a la población para la que se realizan, y contribuyendo a la superación de la pobreza. Con mucha frecuencia estos programas han quedado inscritos dentro de los intereses económicos de las empresas europeas a quienes les interesa mucho más una producción destinada al mercado global y hacen caso omiso de las necesidades e intereses locales.

Amira Armenta

La palabra a los cultivadores de coca, amapola y cannabis

Primer Foro mundial de productores de cultivos declarados ilícitos

La idea de reunir a campesinos cultivadores de coca, amapola y cannabis surgió hace algunos años entre un grupo de analistas y observadores de la problemática de las drogas particularmente en lo concerniente a la oferta. Alain Labrousse, antiguo director del Observatorio Geopolítico de las Drogas, lo explica brevemente en las siguientes imágenes:

Reunir a campesinos provenientes de las más diversas y distantes regiones del planeta – del sudeste asiático, del África, el Caribe, México, Brasil y los Andes- no era tarea fácil. Los cultivos considerados ilícitos no solamente suelen estar ubicados en zonas remotas, sino que además, con frecuencia las comunidades, dado el carácter ilegal de su actividad económica, prefieren mantener un perfil bajo que dificulta la comunicación con el exterior. Sigue leyendo

Hacia un cambio de paradigma

La Comisión durante su segunda sesión en Bogotá

La Comisión durante su segunda sesión en Bogotá

La Comisión Latinoamericana sobre Drogas y Democracia presentó sus conclusiones en una conferencia de prensa en Rio de Janeiro, el día 11 de febrero. Creada por los ex-presidentes Fernando Henrique Cardoso (Brasil), César Gaviria (Colombia) y Ernesto Zedillo (México) e integrada por 17 personalidades independientes, la Comisión evaluó los límites y efectos indeseables de las políticas represivas de “guerra a las drogas” aplicadas en América Latina.

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Colombia alineado con los intolerantes en Viena

Sede de la ONU en Viena

Sede de la ONU en Viena

Colombia hace parte del pequeño grupo de países que prefiere que se siga imponiendo una política de mano dura para los estupefacientes.

Por estos días se discute en la sede de Viena de Naciones Unidas lo que será la política para las drogas en los próximos diez años. Mientras la mayoría de los países del mundo –la excepción son EEUU, Colombia, Japón y Rusia- se ha pronunciado claramente a favor de la reducción del daño, y de la atención médica y apoyo a los consumidores, el gobierno de Uribe ha optado por seguir alineado a los restos que aún siguen activos de la vieja administración de Bush. Lamentablemente, como lo hicimos notar en una entrada anterior en este blog, la actual Casa Blanca no ha cambiado su delegación en Viena, mientras tanto ésta sigue defendiendo el mensaje de intolerancia absoluta del anterior gobierno estadounidense.

El New York Times, en un editorial del pasado 31 de enero, resaltó los resultados que ha arrojado la aplicación de programas de reducción del daño especialmente entre consumidores que tienen un alto riesgo de contraer enfermedades que se transmiten por vía sanguínea, como el Sida y la hepatitis. Hizo notar también que el presidente Obama es favorable a estos programas, no obstante lo cual sus puntos de vista todavía no se han hecho sentir en la misión estadounidense en Viena, y por tanto sigue imperando la vieja visión. Y al final, el NYT hace un llamado para que Washington cambie lo antes posible las órdenes en materia de reducción del daño, porque de no hacerse a tiempo, la declaración de Naciones Unidas va a estar en oposición con las políticas de la nueva administración estadounidense.

Por el lado de Colombia, también algunos importantes medios de prensa del país han subrayado la importancia de que se aproveche este momento para revertir políticas relacionadas con el consumo que han contribuido a agravar problemas de salud pública. En una columna de opinión reciente en El Tiempo, el analista de drogas Francisco Thoumi señala que ésta puede ser la última oportunidad en mucho tiempo para mejorar políticas contra las drogas. Mientras tanto el Presidente Uribe insiste en promover de nuevo la penalización del consumo personal.

¿Qué interés puede tener Colombia en oponerse a medidas higiénicas como el recambio de jeringuillas para adictos que se inyectan, y otros programas similares que se practican en países en donde el consumo por vía intravenosa es considerable? Poniéndose del lado de los que se oponen a los programas de reducción del daño, Colombia de manera irresponsable bloquea a los países que sí quieren adoptar dichas medidas. Debido al sistema de consenso como operan organismos de la ONU como la Comisión de Estupefacientes, si todos los países miembro no votan a favor, la medida no pasa. La ausencia de consenso en reducción del daño hará que los países que sí creen en estas medidas y las quieren implementar se vean obligados a practicarlas en la semi ilegalidad, o simplemente no las puedan poner en prática. De aprobarse los programas de reducción del daño, ningún país está obligado a realizarlos si no quiere hacerlo o si los considera inapropiados.

¿Qué interés puede tener Colombia en seguir alineándose del lado de la vieja administración estadounidense en su oposición a la reducción del daño? ¿Por qué se distancia Colombia del resto de Latinoamérica, de la Unión Europea y de la mayoría de los países asiáticos? Estos últimos en particular sufren graves problemas de salud pública por el consumo inyectado de estupefacientes y por tanto les interesa que se reconozcan medidas como la del recambio de jeringuillas. Las decisiones de Viena en este sentido van a tener repercusiones serias en la vida de millones de personas.

El enfoque absolutista del prohibicionismo, aunque representa un pequeña minoría de países en Viena, podría seguir imponiéndose en los próximos diez años por encima del deseo de la mayoría de los países que han reconocido las ventajas prácticas que hay en considerar al usuario de drogas no como delincuente sino como paciente. Este enfoque, además, está en total acuerdo con lo que predica la Organización Mundial de la Salud, y lo que recomiendan otras agencias de la ONU que ven la reducción de daños como un elemento consustancial de los derechos humanos.

A pesar de las múltiples prioridades que debe tener la nueva Casa Blanca, no entendemos la negligencia en un tema tan sensible-. Al mismo tiempo, ¿por qué tiene Colombia -país golpeado por el problema de las drogas y fuertemente necesitado de cambios- que hacer parte de ese grupito?

Amira Armenta