Elogios inoportunos

"Chuzadas" del DAS

"Chuzadas" del DAS

En este blog nos hemos referido con frecuencia a las opiniones elogiosas del Gobierno estadounidense respecto a la política antinarcóticos que se aplica en Colombia. Independientemente de que los cultivos aumenten o disminuyan, del monto de las cifras para la producción de cocaína, de los registros mayores o menores de las actividades del narcotráfico, etc, para Estados Unidos el caso colombiano siempre es un ‘éxito’ digno de aplaudir y de reproducir en otras partes del mundo. Sigue leyendo

Los derechos humanos en el país de los ‘falsos positivos’

Foto Archivo El Tiempo

Foto Archivo El Tiempo

No deja de causar admiración que en Colombia algunos se sorprendan cuando se habla de manera crítica sobre la situación de los derechos humanos en el país. El Gobierno y algunos sectores de la prensa están tan acostumbrados a repetir que bajo el régimen de la Seguridad Democrática, Colombia ha hecho enormes progresos en los asuntos de derechos humanos, que se escandalizan cuando aparecen voces que cuestionan el verdadero alcance de tales progresos.

Sigue leyendo

Derechos humanos elásticos

Foto EFE

Foto EFE

Si Estados Unidos tuviera verdaderamente una posición honesta respecto al tema de derechos humanos en Colombia, probablemente no se hubieran producido muchas de las tremendas masacres ocurridas en Colombia en las últimas dos décadas.

Sigue leyendo

Declaración de Ayagualo

El pasado mes de octubre tuvo lugar en la ciudad salvadoreña de Ayagualo el V encuentro de expertos y expertas en el tema de drogas y situaciones críticas asociadas: Drogas: Juventud, Violencia y Pandillas. ¡Una mirada alternativa! Las numerosas organizaciones y redes de diferentes países latinoamericanos que participaron en este evento firmaron la Declaración de Ayagualo. A través de este documento, las organizaciones de la sociedad civil latinoamericana quieren instar a las entidades internacionales y a los Estados a hacer frente de manera prioritaria las consecuencias asociadas al consumo y tráfico de drogas entre poblaciones que se encuentran en una situación de desventaja social.

Los organizadores, la Red Centroamericana de Organizaciones que Intervienen en Situaciones de Sufrimiento Social RECOISS, vienen trabajando desde hace años con poblaciones que se encuentran en situación de exclusión, por pobreza, drogas, sida, etc, desprovistos de cualquier protección estatal.

La declaración aboga por los derechos humanos de los usuarios de drogas, para que se implementen programas de atención que tengan en cuenta la prevención y la reducción del daño, en vez del castigo y el señalamiento que caracterizan el actual régimen, y que contribuye a una mayor exclusión social.

Véase el texto completo de la Declaración.

SEMINARIO PLAN COLOMBIA II; CONFLICTO Y DERECHOS HUMANOS

Organizado por el Colectivo Maloka, la Fundación CIDOB y la Oficina de Promoció de la Pau i dels Drets Humans

Lugar: Fundación CIDOB, Barcelona

16, 17 y 18 octubre 2008

 

El Plan Colombia I fue un éxito para el gobierno de Álvaro Uribe, los intereses de Estados Unidos y de sus multinacionales. Al primero le sirvió para instaurar un nuevo régimen político, reforzar su militarización y garantizar su reelección. Al segundo para  afianzar su hegemonía en el país y su presencia en la región andina. Y a las multinacionales para aumentar sus rentas, su seguridad y sus mercados.

Pero al mismo tiempo, fue un fracaso para Colombia y las soluciones del narcotráfico y el conflicto armado. Porque el Plan se propuso reducir la producción de la hoja de coca en un 50% y las áreas sembradas no disminuyeron sino que crecieron, como en 2007 cuando los cultivos de coca aumentaron un 27% respecto al año anterior, según la Oficina de las Naciones Unidas contra las Drogas y el Delito (ONUDD). Porque las exportaciones de cocaína continúan estables y perpetúan indefinidamente el conflicto. Y porque a su sombra, durante el período de su vigencia, en Colombia se consolidaron poderes regionales mafiosos, se establecieron órdenes sociales y políticos del paramilitarismo; la política tradicional se entremezcló con el crimen organizado y las mafias obtuvieron un lugar dentro del Estado.

El PlanColombia II se propone “un viraje en la guerra” a través de la doctrina de la Acción Integral. Su esencia es “la combinación entre el componente militar y la acción integral por la recuperación social y militar del territorio”, ha dicho el Ministerio de Defensa. Puede sonar  novedoso, pero aquí lo social se mantiene subordinado a lo militar y sólo sirve para justificar la guerra y atraer para ella recursos de la cooperación internacional y la ayuda humanitaria. Y la realidad es que las regiones en donde se produce la coca y donde pervive la insurgencia siempre han sido excluidas y allí nunca se han atendido sus  reivindicaciones más elementales, ni mucho menos se les ha reconocido su  derecho a la tierra y a la vida. Tampoco se ha construido Estado, ni instituciones, ni ciudadanía, ni la escasa ley que rige en el resto del país. Esto no se puede realizar recurriendo en primer lugar a la fuerza.

Cuarenta años de guerra contrainsurgente y treinta de guerra contra las drogas ya han demostrado que eso no es posible. Por ello la tendencia de esta segunda fase del Plan Colombia es la prolongación de la guerra con todos sus nefastos efectos, la crisis humanitaria que vive Colombia y las violaciones a los derechos humanos y el derecho internacional humanitario.

Evaluar el Plan Colombia I y reflexionar y debatir los posibles efectos del Plan Colombia II es indispensable para analizar el futuro de la democracia, la paz y los derechos humanos en este país. Por ello el COLECTIVO MALOKA, LA FUNDACIÓ CIDOB, LA ASSOCIACIÓ CATALANA PER LA PAU Y LA OFICINA DE PROMOCIÓ DE LA PAU I DELS DDHH, convocan a este seminario e invitan a su participación.

Para inscribirse en el seminario, hacer clic aquí

Qué tienen que ver los éxitos militares con la paz

Photo CIP

Uno de los argumentos más fuertes que se esgrimieron contra el Plan Colombia en sus inicios en 2000 fue el del extremo desbalance entre los fondos destinados a la ayuda militar y los destinados al desarrollo social y económico. A lo largo de todos estos años de Plan Colombia, se han evidenciado las consecuencias de este desbalance. Mientras la guerra se intensificó y se extendió a otras regiones, no se podría decir lo mismo de las condiciones de vida de la población de esas mismas regiones, las cuales, por el contrario, se fueron degradando.

El Plan Colombia no ha dado tampoco los frutos esperados en materia de narco cultivos y en general de la narco actividad, que era el principal objetivo, no hay que olvidarlo, de esa enorme estrategia. Sin embargo, dado que en el último año en particular, el gobierno colombiano ha logrado redondear importantes éxitos sobre la guerrilla de las FARC, el tema de los narcóticos ha quedado neutralizado en el éxito militar, con el presupuesto de que si se golpea a la guerrilla se golpea también el narcotráfico. Un argumento poco sólido cuando todo el mundo sabe que si la guerrilla desaparece de alguna región cocalera al día siguiente hay otro grupo usufructuando el negocio en su lugar. El fin de la guerrilla no es el fin de los narcóticos.

Pero el arrinconamiento en el que las fuerzas militares colombianas han puesto a las FARC dejan la impresión –entre la opinión pública internacional y la opinión pública urbana de Colombia- de que el campo colombiano se encuentra a punto de lograr una paz esquiva desde hace más de cuatro décadas. Y no hay nada más lejos de la verdad. Para que haya paz en el agro colombiano se va a necesitar mucho más que una victoria militar sobre la guerrilla o que un (bienvenido) acuerdo de paz con la dirigencia de las FARC. Lo hemos dicho en éste y en otros foros reiteradas veces: mientras no se ponga en marcha un proceso de reforma que garantice la justicia social y económica de las comunidades campesinas, una justa redistribución de la tierra, la implementación de programas de desarrollo alternativo sostenibles en condiciones de garantizar un paulatino abandono de los cultivos ilícitos, las regiones seguirán sumidas en el conflicto.

Mientras todo el mundo conoce las noticias de alto perfil relacionadas con el conflicto colombiano -como el ‘rescate’ o ‘liberación’ de los secuestrados más famosos, hecho que se interpreta como un éxito de la política de seguridad democrática del presidente Uribe, es decir, un éxito del Plan Colombia- casi nadie se entera de hechos graves, pero de bajo perfil, que suceden a diario en los campos colombianos y que también podrían interpretarse como un desmentido a los éxitos de esas políticas.

Son numerosas las comunidades rurales que sufren la violencia que genera el contexto de injusticia social y económica en el que viven. Entre éstas, las comunidades más golpeadas tradicionalmente son las de los pueblos indígenas que habitan el territorio colombiano. Bajo el gobierno de Uribe, la situación de muchas de estas comunidades, que con las garantías que les daba la Constitución colombiana de 1991 habían obtenido importantes logros, se ha deteriorado visiblemente. El abuso cotidiano a los derechos humanos y civiles de estas comunidades resalta especialmente en estos días de euforia en que Colombia celebra el final feliz de una misión. Pero para los indígenas Nasa del Norte del Cauca, por ejemplo, las historias suelen terminar menos alegremente. La Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca – ACIN viene pidiendo desde hace tiempo, de manera pacífica, que se respeten sus derechos a la vida y al territorio. A estos pedidos el gobierno ha respondido con golpes, amenazas, señalamientos, e incluso asesinatos.

La masiva ayuda militar que da el gobierno estadounidense a Colombia no ha servido para construir la paz. [Aprovecho para recomendar el excelente sitio web Just the Facts mantenido por las organizaciones estadounidenses WOLA, CIP y LAWG, que ofrece todos los detalles de la asistencia en seguridad y defensa que ofrece EEUU a los países latinoamericanos. Como se puede apreciar, Colombia ocupa un lugar preponderante). Ocho años después del inicio del Plan Colombia, el éxito de la misión del pasado 2 de julio puede tomarse como una señal del avance militar del gobierno colombiano. Pero no necesariamente como un avance de la paz.

Amira Armenta

La otra mitad de la verdad

Iván Cepeda - Portavoz de las vãtimasEl Latin America Working Group Education Fund ha publicado recientemente un informe titulado “The Other Half of the Truth” (todavía no ha sido traducido al español) dedicado a la búsqueda de la verdad, la justicia y la reparación para las víctimas de la violencia paramilitar. El informe examina el marco de la desmovilización paramilitar y las limitadas oportunidades de verdad, justicia y reparación que éste ha ofrecido hasta la fecha. Además, resalta el trabajo de activistas de derechos humanos, periodistas, miembros del estamento judicial y víctimas, que han presionado a lo largo de todos estos años a favor de que al menos se conozca la verdad.