No más erradicación a la fuerza

Campo de opio en la provincia de Helmand, Afganistán

Campo de opio en la provincia de Helmand, Afganistán

La erradicación a la fuerza no funciona. Es lo que en pocas palabras se desprende de los dos últimos informes recién publicados por el TNI y WOLA, la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos.

En el primer informe, Drogas, seguridad y cooperación, Ricardo Vargas señala cómo en Colombia, la presencia amenazante de los grupos móviles de erradicación manual genera la desconfianza entre las comunidades. En la mayoría de los casos, éstas se ven forzadas a aceptar la acción erradicadora porque saben que esto les representa en su momento algunos subsidios. Pero como por lo general esta ayuda no es sostenible, porque, con muy raras excepciones, el Estado no construye alternativas viables que tengan en cuenta las particularidades de cada región, al cabo de un cierto tiempo el cultivador se ve obligado a recurrir de nuevo al cultivo ilegal.

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Drogas en la agenda global de seguridad

Imagen UNODC - Colombia

Imagen UNODC - Colombia

El Consejo de Seguridad de la ONU organiza un debate el 8 de diciembre sobre el tema del narcotráfico como una amenaza a la seguridad del mundo. Como bien lo especifica el informe de Naciones Unidas para anunciar el evento, aunque el impacto de las drogas ha sido objeto en otras oportunidades de debates en el Consejo en casos específicos de algunos países, ésta es en realidad la primera vez en la historia del Consejo de Seguridad que se tratará de manera formal el tema del narcotráfico como amenaza global.

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Todos los ojos puestos en La Macarena

La Macarena

La Macarena

La semana pasada diversos medios informativos coincidieron al referirse, desde diferentes perspectivas analíticas, a los desarrollos de la llamada Doctrina de Acción Integral (DAI) del Gobierno de Uribe, y a su aplicación en particular en la zona de La Macarena.

No es una casualidad. Muchos observadores de la realidad colombiana tienen sus ojos puestos en este ‘experimento’ cuyo objetivo es la ‘recuperación social de territorios’ que habían estado bajo poder de la insurgencia y/o sembrados con cultivos de coca. La Macarena era el sitio perfecto para probar los resultados de lo que la actual administración considera como la etapa de ‘consolidación’ de los avances del Estado, pues La Macarena no sólo ha sido tradicionalmente base de las FARC sino también zona de producción cocalera. Sigue leyendo