Bye bye Manta

En 1999 Ecuador y Estados Unidos firmaron un convenio por medio del cual el país suramericano permitía la instalación de un Puesto de Operaciones de Avanzada (FOL) en la base aérea Eloy Alfaro en la ciudad de Manta que debía operar durante diez años. El objetivo era monitorear e interceptar las actividades del narcotráfico. Ese plazo acaba ahora de llegar a su fin, por lo tanto es lógico que el personal y los equipos estadounidenses se retiren de la base de Manta.

Nada obligaba al Gobierno ecuatoriano a prolongar la concesión de la base al ejército estadounidense, no obstante  la decisión del presidente Correa de no prolongar el convenio ha sido percibida por sectores pro-estadounidenses casi como un hecho ofensivo. Como si fuera obvio que una licencia concedida a EEUU tenga que ser renovada hasta que sea este último país quien decida ponerle fin al contrato. En Colombia, por ejemplo, el Plan Colombia no sólo ha sido prolongado sino que se ha extendido territorialmente con el acceso que tendrá ahora el ejército estadounidense a más bases militares en ese país. Y no parece muy probable que Holanda decida poner punto final próximamente a su acuerdo con EEUU en las bases de Aruba y Curazao, el cual también está a punto de vencer. Los acuerdos continúan como por inercia.

Prolongación o no, las preguntas que muchos observadores se están haciendo ahora con respecto a estas bases son, ¿qué tan efectiva ha sido la labor antinarcóticos que se realiza desde esas bases? ¿Qué resultados, en términos de contención del tráfico ilícito de estupefacientes en la región, han producido diez años de interdicción, y la relación costo-beneficio? Y, ¿qué va a cambiar en materia de interdicción del narcotráfico por el Pacífico ahora que el FOL de Manta desaparece?

Indudablemente que la labor de Manta sirvió para realizar importantes confiscaciones de droga y para detener a un cierto número de personas vinculadas al narcotráfico. Según el Departamento de Estado, el FOL fue muy útil porque en 10 años permitió la “intercepción y/o decomiso de 1.758 toneladas métricas de cocaína con un valor estimado de venta en las calles de $35.1 mil millones de dólares y contribuyó a que se realizaran 3.011 arrestos”.

Las autoridades antinarcóticos ecuatorianas se muestran menos entusiastas con estos datos. Aparentemente las cifras de la administración estadounidense no coinciden con las que se tienen en Ecuador, en donde piensan que Estados Unidos ha tendido a sobreestimar los resultados. Además, Manta sería un buen ejemplo de cómo un convenio de cooperación de esta naturaleza podría ser más eficaz si funcionara de manera horizontal y sin subordinación, como ha sido el caso de la experiencia de Manta y de los FOL en general. Ahora el personal y los equipos estadounidenses se van sin dejar a los ecuatorianos particularmente fortalecidos en su capacidad nacional de interdicción.

La decisión del presidente Correa de no continuar con la base de Manta ha tenido sobre todo una carga política muy fuerte que no han desaprovechado los opositores del Gobierno ecuatoriano para criticar a Correa y sus afinidades con el bloque chavista. Pero lo que descuidan mencionar es que la interdicción en la zona no se acaba porque se cierre el FOL de Manta. La prueba de que el cierre de Manta no es ni mucho menos un acto de hostilidad hacia EEUU, es el hecho de que Ecuador continúa manteniendo programas de cooperación antinarcóticos con Estados Unidos, así como también espera reforzarlos con Colombia. Una efectiva cooperación antinarcóticos con Colombia, en el marco de un mejoramiento de las relaciones en general entre los dos países podría producir efectos más contundentes que los arrojados hasta ahora en la lucha contra el narcotráfico en la zona fronteriza.

Los convenios y tratados internacionales no tienen que ser mantenidos por los países dejándose llevar por un puro efecto de inercia. En estos momentos en el que muchos países de la comunidad internacional –y en particular países latinoamericanos- se están cuestionando la validez de las políticas de droga implementadas a lo largo de varias décadas, y están comenzando a tomar medidas en otra dirección, muy particularmente vale la pena hacer una revisión de este tipo de convenios para detener el narcotráfico, ineficientes a todas luces dada la vigencia del problema.

Amira Armenta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: