Señales de cambio en la política de drogas en América Latina

Indymedia

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Por fin se están viendo en América Latina algunas importantes señales de cambio a favor de políticas de drogas más consecuentes. Las varias décadas de imposición de una misma política mayoritariamente prohibicionista y represiva no lograron controlar los mercados de estupefacientes ilícitos, por el contrario, estos están en expansión. Una de las más serias consecuencias de esta situación es la crisis que ha generado en los sistemas judicial y penitenciario: hacinamiento carcelario, consolidación de redes criminales, además de la marginación del consumidor y del pequeño traficante.

La reciente oleada de reformas legislativas en países como México, Brasil y más recientemente Argentina es señal de que los países latinoamericanos se han lanzado a explorar  políticas de drogas más humanas, en muchos casos a partir de modelos ya experimentados en otros países, principalmente europeos. Brasil despenalizó la posesión para uso personal en 2004, y México lo hizo a comienzos de este año. Ecuador promulgó un indulto para las ‘mulas’ y se dispone a presentar próximamente una nueva ley de drogas que contempla la despenalización de la posesión. Bolivia por su parte ha iniciado en el seno de la ONU un procedimiento formal tendiente a abolir la prohibición del consumo de la hoja de coca. El reciente fallo de la Corte Suprema de Argentina a favor de la despenalización es el último ejemplo de esta tendencia.

En esta materia Colombia, un país en donde la dosis personal está despenalizada desde 1994, es una vanguardia en la región. Y si bien desde ese año el consumo ha aumentado en el país, este incremento ha sido menor que el que se ha producido en los otros países latinoamericanos. Como lo señala el psicólogo Augusto Pérez, “… Colombia (… con todos los factores de riesgo, productor de drogas de altísima calidad y muy bajo precio), que en los años noventa ocupaba el primer lugar en América Latina en lo que a consumo de sustancias ilegales se refiere, ha pasado a ocupar un lugar intermedio”.

No obstante, el presidente Uribe, en total contravía con la tendencia regional, se ha propuesto revertir la decisión de despenalización de la Corte Constitucional colombiana. En Colombia como en el resto del mundo, el debate sobre las políticas de drogas está obstaculizado por la polarización entre prohibición y legalización. Como dice Martin Jelsma en un artículo reciente en Newsweek-Argentina, “… esta dicotomía oscurece el hecho de que existe mucha experiencia con enfoques menos represivos en los campos de descriminalización, reducción de daños, y políticas más tolerantes hacia el cannabis”, por ejemplo.

Como el inicio de un proceso encaminado en esta dirección podrían entenderse los cambios legislativos de los países latinoamericanos. Es un cambio de perspectiva para tratar el consumo de drogas, de la represión a la protección y reducción de daños. Ello no quiere decir, como temen muchos sectores conservadores – lo que es también la inquietud del presidente Uribe en su intento de repenalizar la dosis personal en Colombia – que no se siga combatiendo el narcotráfico y las redes de distribución, sino el reconocimiento de que el problema del consumo es una cuestión sanitaria y como tal debe ser abordado.

Las cárceles de las ciudades latinoamericanas están llenas de gente pagando penas desmesuradas por pequeños delitos de drogas. Menos cárcel y más prevención, educación y disuasión, particularmente entre los grupos más vulnerables, es una política más eficaz contra el consumo.

Amira Armenta

4 comentarios

  1. Muy bueno tu sitio, espero leerlo con mas tiempo.
    Respecto de la despenalización de las drogas en Argentina, lo considero un avance a medias porque la realidad es que hace años que no hay política de prevención ni publicidad al respecto. De este modo corremos el riesgo que se potencie el consumo y principalmente los jóvenes no encuentren una red de protección que los contenga.

    • Estoy de acuerdo contigo. Pero un paso a medias es mejor que ningún paso. Y eso es lo que ha estado pasando por décadas en América Latina y muchas otras partes del mundo, que las políticas se han quedado paralizadas. Estoy de acuerdo en que sin prevención la despenalización corre el riesgo de desencadenar un mayor consumo. La prevención es la mejor garantía de reducción. Pero al menos, por ahora, se puede esperar que no te lleven a la cárcel por tener un cigarrillo de marihuana.

  2. Mexico y Colombia son rehenes del consumo norteamericano.. ¿Porque diablos tenemos que pagar sus platos rotos?

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