Armas y narcos

Foto Associated Press - Birmania

Foto Associated Press - Birmania

Cuando el problema de las drogas se desarrolla en un contexto de conflicto armado, las regiones o países del mundo, por muy distantes y distintos que parezcan, tienden a presentar características comunes. Esta es la conclusión que se saca al observar comparativamente a Colombia y Afganistán, por ejemplo, dos países con enormes diferencias históricas y culturales que se debaten en medio de un conflicto armado entretejido con la presencia de cultivos considerados ilícitos, la producción ilegal de estupefacientes, y la acción devastadora del narcotráfico.

Colombia y Afganistán comparten además la misma estrategia antinarcóticos y contrainsurgente que se viene aplicando en ambos casos desde hace poco menos de una década. Con resultados hasta el momento completamente infructuosos en el país asiático, y controvertidos en el caso colombiano.

Otro caso relevante lo ofrece Birmania, otro país igualmente muy lejos cultural y geográficamente de Colombia. Birmania es uno de esos países con una situación interna tan compleja que junto a él, la realidad colombiana – con sus guerrillas, paramilitares y múltiples ‘bandas emergentes’- parece cosa de niños. La guerra civil en Birmania lleva más de cincuenta años y el país tiene una de las insurgencias activas más antiguas del mundo. El país vive bajo una dictadura militar desde 1962, y el desplazamiento interno de población podría ser de más de un millón de personas. Ubicado en el llamado triángulo de oro, Birmania tiene una reputación internacional de narco-estado, ello a pesar de que entre 1999 y 2006 redujo de manera considerable su producción total de opio. Un número importante de narcos birmanos ha sido acusado por las autoridades estadounidenses. La corrupción y participación de altos funcionarios en el negocio del narcotráfico no es un secreto para nadie.

Si ponemos entre paréntesis el tema de la larga dictadura militar, el resto de la descripción de Birmania, en términos generales, podría aplicársele a Colombia. El desplazamiento de población es cuantitativamente incluso más grave en Colombia. Y el nivel que ha alcanzado la penetración del narco en las diferentes esferas de la vida nacional, podrían permitir también calificar a Colombia de narco-estado, aunque suene políticamente incorrecto decirlo.

En lo que respecta a la relación drogas-conflicto, la principal diferencia con Colombia en estos momentos es que en Birmania tiene lugar desde hace años ya una tregua entre los numerosos grupos armados y el gobierno central. Sobre este tema de los grupos birmanos del ‘cese al fuego’ el investigador del TNI, Tom Kramer, está preparando un informe que aparecerá próximamente, y ha publicado recientemente un artículo explicativo sobre las dificultades para mantener este cese al fuego en un contexto altamente narcotizado como el birmano.

Dentro de la perspectiva de encontrar soluciones al conflicto colombiano, de llegarse a un acuerdo de paz con la guerrilla de las FARC, la situación de Birmania podría ofrecer algunas luces. Si bien las treguas en ese país se han traducido en alguna reducción de la violencia en ciertas regiones, el hecho de que no se hayan resuelto los problemas asociados al cultivo ilícito de la amapola, y la producción y tráfico de opio y heroína no ha permitido hacer los avances necesarios hacia la estabilidad del país. Birmania tiene además un grave problema de consumo y adicción, un aumento de casos de sida asociado al consumo, con las consecuencias sociales y sanitarias que esto significa.

El contexto narco dominante ha sido un freno para la consolidacion del desarrollo y la paz en las regiones del país asiático. Esto podría suceder también en Colombia en caso de que se llegue a alguna forma de acuerdo con las guerrillas. Los campesinos birmanos están volviendo a sembrar la amapola llevados por la pobreza y la ausencia de programas de ayuda, del mismo modo a como se observa en algunos departamentos colombianos en donde la coca ha vuelto a resurgir.

Cuando la violencia política está asociada al narcotráfico, como es el caso en estos países, no parece muy realista esperar que desaparezcan las armas mientras se mantenga el negocio de las drogas.

Amira Armenta

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Una respuesta

  1. LA VERDAD QUE FRENTE A LAS DROGAS LAS PROBLEMATICAS SON LAS MISMAS, ACA EN MI PAIS ARGENTINA HAY UN ESTADO DE VIOLENCIA CREADA POR LAS MISMAS QUE ERA INIMAGINABLE HACE 20 AÑOS, SOLO SE VEIA ALGO PARECIDO EN PELICULAS O DOCUMENTALES DE COLOMBIA Y MEXICO, LAMENTABLEMENTE ESTA GLOBALIZACION DE LA VIOLENCIA LLEGOA PARA QUEDARSE, LAS INTITUCIONES SON DEMACIADO FRAGILES COMO PARA EXTIRPAR ESTE MAL
    SALUTE

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