Diez años más de intolerancia

Caricatura de Quino tomada de Blog del diario Clarín

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Se trata quizás de una noticia ya un poco vieja pero, dada la relevancia del tema, nunca está de más añadir otro comentario. A pesar de los múltiples clamores provenientes desde los más diversos sectores, no habrá cambios en la política internacional de drogas. Lo que sucedió en la pasada Comisión de Estupefacientes en Viena, lo que allí se discutió, por qué, y las repercusiones de lo que se concluyó en esa reunión nos lo explica Francisco Thoumi en un excelente balance crítico de obligada lectura.

Thoumi tituló su artículo muy acertadamente “Bienvenidos al pasado!”, pues eso fue justamente lo que se decidió en Viena: repetir en los próximos diez años las mismas estrategias de drogas que se aplicaron en los diez precedentes. Con lo cual ya sabemos lo que va a pasar. Se mantiene el prohibicionismo a toda costa y se pregona la posibilidad de alcanzar un mundo en el que nadie consuma nunca drogas a menos que las necesite por razones médicas.

Thoumi examina también la posición de Colombia, un país que debido a su participación en todas las esferas del mundo de las drogas ilegales, habría tenido sobradas razones para promocionar un cambio. En su lugar, Colombia se alineó del lado de los más conservadores.

Y así como en 1998, la ONU acordó fijar el año 2008 como la fecha en la que se alcanzarían importantes objetivos de reducción de la producción, tráfico y consumo, ahora, en 2009, se fijan exactamente los mismos para 2019. Además, la Comisión de Estupefacientes, como lo explica Thoumi, evadió toda discusión de los temas clave para avanzar en el manejo del problema de las drogas, como tampoco se refirió al conflicto que hay entre las Convenciones de drogas y las de derechos humanos y del medio ambiente.

Ante esta perspectiva, Thoumi lanza finalmente unos pronósticos ‘temerarios’ para 2019, de los cuales reproduzco algunos de los más relevantes:

-En 2019 el problema de las drogas se habrá esparcido a más países del mundo; en el África Occidental se cultivará coca y posiblemente lo mismo sucederá en otros países de la América Latina. Colombia será un cultivador menos importante.
-Traficantes colombianos continuarán en el negocio ilegal de drogas pero también en otros sectores: tráfico de seres humanos y órganos, fraude cibernético, armas, etcétera.
-Las organizaciones criminales estarán compuestas cada vez más por personas de diversas nacionalidades y sus miembros tendrán más educación técnica.
-Las drogas sintéticas tendrán mayor demanda y se producirán en más países.
-Muchas organizaciones de traficantes serán pequeñas y seguirán estrategias de bajo perfil para pasar desapercibidas.
-El lavado de activos será más complejo para evadir los crecientes sistemas de control.

En efecto, bienvenidos al pasado, aunque dado el grado de sofisticación que ha alcanzado el crimen, estos nuevos diez años amenazan ser una versión agravada de los diez anteriores.

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