La palabra a los cultivadores de coca, amapola y cannabis

Primer Foro mundial de productores de cultivos declarados ilícitos

La idea de reunir a campesinos cultivadores de coca, amapola y cannabis surgió hace algunos años entre un grupo de analistas y observadores de la problemática de las drogas particularmente en lo concerniente a la oferta. Alain Labrousse, antiguo director del Observatorio Geopolítico de las Drogas, lo explica brevemente en las siguientes imágenes:

Reunir a campesinos provenientes de las más diversas y distantes regiones del planeta – del sudeste asiático, del África, el Caribe, México, Brasil y los Andes- no era tarea fácil. Los cultivos considerados ilícitos no solamente suelen estar ubicados en zonas remotas, sino que además, con frecuencia las comunidades, dado el carácter ilegal de su actividad económica, prefieren mantener un perfil bajo que dificulta la comunicación con el exterior.

Los representantes de Brasil durante la inauguración del Foro:

Pero con la organización y coordinación de entidades como el Cerai (Centro de Estudios Rurales y de Agricultura Internacional), del Transnational Institute TNI, entre otros, el evento pudo finalmente concretarse en lo que fue el Primer Foro Mundial de Productores de Cultivos Declarados Ilícitos, celebrado en Barcelona del 29 al 31 de enero de 2009. El evento reunió a líderes productores, expertos internacionales en el tema, investigadores, representantes de organismos no gubernamentales, asociaciones internacionales multilaterales, y entidades de cooperación.

Representantes de Bolivia:

Como dijera Jorge Hernández, presidente del Cerai, en las palabras de inauguración del evento, un foro de esta naturaleza lo que busca en primera instancia es dar la palabra a los productores. Que la opinión pública se entere de que las comunidades campesinas vinculadas a los cultivos de coca, adormidera para opio y marihuana, no son delincuentes sino más bien víctimas de una reglamentación que les ha sido impuesta sin contar con su opinión.

Representantes de Colombia:

El momento no podía ser más propicio, puesto que el 11y 12 de Marzo de 2009 se definirá en la sede de Naciones Unidas en Viena la política de drogas que se implementará en la próxima década. Siendo el campesinado uno de los principales actores del tema de las drogas, es importante que su voz se escuche en este evento internacional en el que se van a definir asuntos que les afectan a ellos directamente.


Una de las iniciativas propuestas por el Foro fue la de designar tres representantes campesinos –uno por cada continente, Asia, África, América Latina- para que presenten a la comunidad internacional en Viena la Declaración resultante de este Foro con sus recomendaciones y propuestas de políticas. Y aunque muy probablemente esto no pasará de ser más que un gesto simbólico, sentará sin duda un importante precedente pues será la primera vez que los cultivadores de coca, adormidera para opio y cannabis tendrán la palabra para explicarle al mundo las duras condiciones en las que viven y las consecuencias de la ilegalización de sus cultivos.

Representantes de Perú:

La presencia física de los cultivadores es también importante porque, como lo hizo notar Martin Jelsma, experto del TNI en su presentación sobre la próxima reunión de la Comisión de Estupefacientes de la ONU, los delegados de los diferentes países en Viena discuten y deciden las políticas de drogas alejados completamente de la realidad de los temas que tratan. La posibilidad de estrecharle la mano a un campesino birmano afectado por la política de su país para el cultivo de amapola, o a un indígena boliviano interesado en promocionar el té de coca podría ayudar a los altos funcionarios de drogas a cambiar la percepción que tienen de ellos. Se trata nada más de seres humanos que tratan de sobrevivir en medio de la estigmatización y la pobreza.


El Foro contó con la presencia de representantes campesinos de México, Brasil, Colombia, Perú, Bolivia, las islas de San Vicente y Santa Lucía en el Caribe, Marruecos, Lesotho y Birmania.

Mesas temáticas

El Foro se organizó alrededor de cuatro temas centrales que fueron discutidos ampliamente por todos los participantes. Estos fueron:

  1. El impacto de la erradicación y los conflictos que genera
  2. El desarrollo alternativo y rural
  3. Los usos tradicionales, culturales y medicinales de las plantas
  4. La organización social y la relación con los gobiernos e instituciones

De cada una de las mesas temáticas resultaron conclusiones y propuestas (accesible en la Relatoría del Foro) a partir de lo cual un comité directivo compuesto por los organizadores del evento y representantes de todas las delegaciones campesinas elaboró la Declaración final que será llevada a Viena.

En resumen, la mesa dedicada a la erradicación y los conflictos generados por ésta acordó: proponer una suspensión inmediata de las fumigaciones con glifosato; que no se practique la erradicación mientras no haya alternativas de subsistencia; que sean los Estados los que decidan de manera soberana sus políticas de erradicación con base en el diálogo con la población involucrada en cultivos; que se dé mayor información a la opinión pública sobre las consecuencias de esta política.

El colombiano Pedro Arenas:

La mesa dedicada al tema del desarrollo alternativo y rural propuso que: antes que concentrarse en la eliminación de los cultivos considerados ilícitos se piense en la eliminación de la pobreza; los donantes de los programas de desarrollo alternativo deberían cooperar más directamente con las comunidades y no sólo con los Estados; los programas de desarrollo alternativo no deben estar condicionados a la erradicación; deben contar con la participación de las comunidades, promover los productos autóctonos y facilitar su comercialización. En varios de los países presentes, el problema del desarrollo rural está relacionado con la tenencia de la tierra. En estos casos los proyectos de desarrollo deberían partir de una auténtica reforma agraria. Finalmente, el desarrollo alternativo no es solamente un asunto de sustitución de cultivos sino que implica aspectos estructurales de la sociedad como educación, infraestructura, servicios de salud.

La mesa dedicada al uso tradicional cultural y medicinal propuso entre otras cosas que: se hagan estudios científicos que determinen los aspectos culturales y medicinales de estas plantas y sus usos alternativos; que se permita el cultivo para uso personal; que sean los pueblos autóctonos (especialmente en el caso de la hoja de coca) quienes obtengan los derechos de propiedad intelectual para evitar que las multinacionales farmacéuticas se apropien de este patrimonio; que se dé mayor información tanto a nivel local como regional e internacional sobre estas plantas para que la opinión pública reconozca la diferencia entre la planta y sus derivados; que se saque a la hoja de coca de la Lista I de la Convención de la ONU puesto que en su estado natural la hoja no es un estupefaciente, promoviendo sus componentes alimentarios; que se descriminalice la producción de los cultivos para usos tradicionales y culturales.

La colombiana Fabiola Piñacué:

Finalmente, dado el carácter ilegal de estos cultivos en la mayoría de los casos y países prácticamente no se puede hablar de la existencia de una organización social, y ni siquiera de formas de interlocución con las autoridades. Por el momento, con excepción de Bolivia, los Gobiernos tienden a ignorar el diálogo con las comunidades, la única forma de actuación es la represión. En la mesa dedicada a este tema, los campesinos partieron de la importancia de organizarse, lo que en muchos casos se puede lograr aprovechando los esquemas tradicionales de organización –como en los casos de las comunidades indígenas- en torno a causas como la autonomía, el derecho a la tierra y al territorio. La propuesta es que los cultivos considerados ilícitos queden inscritos dentro de un contexto reivindicativo más amplio, que incluya también los temas de desarrollo y ambientales (protección de la naturaleza); es importante también que estas demandas sean canalizadas por organizaciones locales de la sociedad civil y no por la burocracia de los gobiernos.

En términos generales, el encuentro logró convertirse en un espacio de diálogo en el que los participantes, a pesar de sus diferencias lingüísticas y culturales, lograron intercambiar experiencias, abordar problemáticas comunes, reflexionar juntos sobre la situación que viven y pensar en procesos futuros. Con frecuencias los campesinos quedaron sorprendidos al descubrir tantas cosas en común con grupos de gente que viven a miles de kilómetros de sus tierras. En el sitio web del Foro se puede ver más información relacionada con el evento. También en el sitio web del TNI se encuentra una amplia información en inglés, y el texto, también en inglés, de la Declaración política.

Amira Armenta

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