No basta con ‘compartir la responsabilidad’ por las drogas cuando lo que se necesita es un cambio en la política de drogas

Presentación del vicepresidente Santos en La Haya

Presentación del vicepresidente Santos en La Haya

Ayer, 8 de diciembre, fue la clausura en el ayuntamiento de la ciudad de La Haya (Holanda) de la exposición “Shared Responsibility”. Como lo hemos venido informando en este blog, esta exposición hace parte de una campaña de la vicepresidencia de Colombia para informar a los países consumidores de cocaína sobre los daños ambientales que causan la producción de coca y cocaína en uno de los países más megadiversos del mundo, Colombia.

La clausura contó con la presencia del vicepresidente Francisco Santos quien presentó un Power Point con las imágenes y cifras de los daños ecológicos y el mensaje final a la opinión pública europea: cada vez que ustedes consumen una raya de coca se esfuman varias hectáreas de bosques en Colombia.

Lamentablemente, aparte de un par de periodistas pertenecientes a medios holandeses, el público invitado a este evento, ni era representativo de la población consumidora, o potencialmente consumidora, ni parecía estar muy informado sobre el problema. Lo primero era evidente por el aspecto de la gente, lo segundo por las preguntas que se le hicieron al vicepresidente Santos después de su presentación. Preguntas de cajón. Y aunque está claro que en ese tipo de eventos no se trata de generar un debate, a algunos de los asistentes nos quedó la duda sobre si este tipo de campañas sirven para algo más que para convocar eventos sociales como el cóctel de ayer.

Como lo hemos documentado en un informe reciente reseñado en una entrada anterior, si bien la producción de coca y de cocaína, en las condiciones de ilegalidad en las que se realizan actualmente, contribuye a la destrucción de la naturaleza y a la contaminación ambiental, no se puede esperar que la solución a este problema provenga de los consumidores de los países occidentales por mucho que se les informe sobre la catástrofe ambiental asociada al producto que consumen. La solución, en cambio, y a esto no se refirió en absoluto el vicepresidente, corresponde al propio gobierno colombiano. Un poco de voluntad política para cambiar la orientación de políticas como la de las fumigaciones con herbicidas, harían más por la naturaleza y contra la polución de las fuentes de agua que todas las campañas publicitarias que cuestionan el consumo.

No se trata de condenar la campaña en sí misma. La publicidad para desestimular el consumo de sustancias es muy justa. Pero mientras se mantenga el actual régimen para las drogas, la efectividad de estas campañas es, como reza un proverbio holandés, como trapear el suelo con el grifo del agua abierto. Mientras el gobierno no esté dispuesto a replantearse la actual estrategia para las drogas, mientras no esté dispuesto a asumir un debate amplio, sin condicionamientos y presiones ideológicas o económicas impuestas desde el exterior, un debate tendiente a revisar objetivamente todo lo que ha fallado hasta el momento, se seguirán repitiendo los errores con todas sus consecuencias sociales y ecológicas.

Amira Armenta

2 comentarios

  1. Hola

    Tomo con cierto desconcierto el artículo, el cual presenta algunas impresiciones con respecto a los términos de “coca” y “cocaína” pareciera que los mostraran como si fueran lo mismo y, ambos son muy distintos, sin desconocer que la cocaína se hace con el principio activo de la coca y es cierto que el procedimiento para la elaboración de la cocaína causa estragos ambientales, sociales y económicos. O, acaso ustedes también piensan y predican que la coca es la mata que mata??? por favor, esto es absurdo, no es el cultivo de la coca en sí, es la forma cómo el gobierno colombiano cree que la puede erradicar. Aunque ustedes abordan este aparte de una manera mínima. De todos modos creo que el debate es amplio, complejo e inagotable, pues son muchos los aspectos vitales a la hora de dar el fallo final, si es que existe.
    Mil gracias…

    • Estimada Claudia,
      Gracias por tu comentario, pero quiero recomendarte que leas más atentamente el contenido de la entrada, incluso la entrada anterior, pues trata sobre el mismo tema, y de ser posible le dés una mirada al informe del TNI sobre lo que el gobierno colombiano llama el ‘ecocido’ causado por los cultivos de uso ilícito.
      Naturalmente, no confundimos la coca con la cocaína. Sobre ese tema hemos trabajado bastante en el TNI, especialmente ahora que el gobierno de Evo Morales intenta reivindicar el consumo de la hoja de coca, una política que nosotros apoyamos. Te recomiendo mirar este enlace:
      Lamentablemente, es una realidad que la producción de coca y la producción de cocaína, en las condiciones de ilegalidad como se realizan actualmente, están afectando el ambiente. Y estoy de acuerdo contigo, no es la coca en sí. (es más, ni siquiera es la cocaína en sí). Pero hay que intentar que la coca se produzca de manera sana.
      Saludos,
      Amira

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