La ruta africana

Incautación en Guinea Bissau - Foto AP

Incautación en Guinea Bissau – Foto AP

Dos importantes informes internacionales relacionados con el tema del comercio ilegal de cocaína han aparecido recientemente. El primero es un informe del Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías (OEDT), titulado Monitoring the Supply of Cocaine to Europe, y el segundo corresponde a la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD), Drug Trafficking as a Security Threat in West Africa.

Ambos documentos dentro de sus particularidades están profundamente relacionados en su temática general: las nuevas rutas de tránsito de la cocaína desde Suramérica a través del África hacia Europa estarían facilitando la invasión de cocaína que se vive en el viejo continente. Aunque no es la única, la ruta africana que se ha incrementado tanto en los últimos años, se ha vuelto una fuente de gran inquietud para la autoridades internacionales antinarcóticos. Como lo señala el documento de la ONUDD, el África occidental, que “nunca había tenido problemas de drogas en el pasado”, ahora se ha transformado en un centro del tráfico de cocaína. La droga está llegando en barcos y aviones a los países del África occidental desde donde sigue su camino hacia Europa por todo los medios posibles, en vuelos comerciales, en las maletas o en los intestinos de los pasajeros. El destino final suele ser España y el Reino Unido, los dos mayores consumidores de cocaína de Europa.

Para el director ejecutivo de la ONUDD, Antonio Maria Costa, la ruta africana representa más que un mero problema de drogas. Es una amenaza seria a la seguridad. De ahí que el tema del narcotráfico en el África occidental haya sido puesto en la agenda del Consejo de Seguridad de la ONU, y de otros organismos internacionales preocupados por la seguridad. El narcotráfico está aprovechando las perfectas condiciones que ofrecen países africanos como Guinea Bissau y Ghana, que no tienen prácticamente ninguna capacidad de control de sus costas y su espacio aéreo. El dinero del narcotráfico, que en algunos casos puede ser mayor que el ingreso nacional de ciertos países, está pervirtiendo la economía y la sociedad de la región. De seguir así, muchos de esos Estados podrían caer pronto en manos de criminales asociados a gobiernos corruptos.

Para evitar que se llegue a esos extremos, es decir, al que sería un punto de difícil reversa, el jefe de la ONUDD sugiere que “… reforzando la defensa de los estados amenazados y construyendo una respuesta regional, hay la posibilidad de reafirmar el Estado de derecho y un desarrollo equitable en el África occidental, capacitando a los países vulnerables para resistir la arremetida de las drogas y el delito”.

El documento de la OEDT por su parte describe el aumento en el consumo de cocaína en los países de la Unión Europea, así como el aumento en las incautaciones por aire, mar y tierra. Además de la ruta africana, según el informe, la droga sigue usando rutas más tradicionales por el Caribe, y resalta el efecto desestabilizador del narcotráfico sobre países productores y de tránsito. Mientras que en la década del ochenta y comienzos de los noventa, la cocaína suramericana se quedaba en gran medida en el continente americano, desde entonces es cada vez mayor la proporción que se desplaza hacia Europa, y dentro de este continente, cada vez más hacia los países del este. No sólo se han ampliado las rutas hacia Europa sino también las rutas dentro de Europa.

El reporte menciona finalmente las iniciativas que está tomando la UE para enfrentar el narcotráfico y las cambiantes dinámicas del mercado de la cocaína. Entre éstas, las ya establecidas en su ‘plan de acción’ enfocadas en la reducción de la demanda. En el caso específico de los países del oeste africano, el Consejo europeo dice que se propone trabajar estrechamente con las autoridades nacionales y regionales. Respecto a los países del otro lado del océano, el informe señala en particular la voluntad de la UE y de la Comunidad Andina de Naciones CAN de trabajar unidas para afrontar los desafíos del comercio ilícito de drogas, y destaca el Diálogo de Alto Nivel Especializado sobre Drogas que mantienen las dos partes desde 1995.

En efecto, mucho han dialogado y con mucho se han comprometido las partes desde entonces. Cientos de millones de euros de la UE y sus países miembro han sido invertidos en diferentes proyectos relacionados con la lucha contra las drogas en los países andinos. Sin el ánimo de cuestionar aquí los resultados concretos que algunos de estos proyectos pudieran haber obtenido en marcos locales, no obstante, en términos generales, en las dos últimas décadas el negocio de la cocaína sólo se ha hecho más complejo, más poderoso, y se ha extendido a más partes del mundo.

Si la colaboración de Europa con las naciones africanas ahora en peligro de caer de lleno en manos del narcotráfico va a realizarse bajo el mismo marco teórico y con las mismas características a como se ha realizado con los países de la CAN, entonces surgen inevitablemente algunas dudas sobre la eficacia de lo que se está emprendiendo.

En un sentido estricto, nadie tenía problema de drogas en el pasado. El ‘problema de las drogas’ es un problema contemporáneo. Antes del boom de la marihuana en los setenta, tampoco Colombia tenía problemas de narcotráfico. Por no haberse tomado las medidas adecuadas en su momento, la situación se fue inflando, alcanzando las proporciones que tiene hoy día. La globalización de las actividades ilícitas ha hecho el resto.

Informes como los que reseñamos en esta nota, que suelen ser muy útiles en la descripción de los problemas, no se atreven, sin embargo, a trascender el marco de soluciones que vienen implementando desde hace tiempo instituciones internacionales como la UE y la ONUDD. Finalmente todo parece ser no más que un recuento de buenas intenciones. Las buenas intenciones que tienen ahora para evitar que la ruta africana suma a naciones pobres de ese continente en la criminalidad. Así como no se han hecho progresos, a pesar de tantos años de venir hablándose del asunto, en la realirmación del Estado de derecho y del desarrollo equitable en países productores como Colombia, ¿qué haría pensar que esto sí se va a lograr en los países africanos de tránsito de la droga, amenazados ahora con la subida del narcotráfico internacional y su poderoso poder de ramificación y penetración?

Amira Armenta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: