Paramilitarismo y ‘desarrollo alternativo’ en el Urabá

La última publicación del TNI relacionada con temas de Colombia se titula, “El Urabá: donde el Desarrollo Alternativo se confunde con intereses económicos y la reinserción del paramilitarismo, por Moritz Tenthoff.

Este documento analiza cómo los programas Familias Guardabosques y Proyectos Productivos que el Programa Presidencial Contra Cultivos Ilícitos realiza en la región del Urabá han sido instrumentalizados para la legalización de estructuras paramilitares y la implementación de megaproyectos agroindustriales.

Más que una zona de producción de cultivos ilícitos, el Urabá ha sido desde los años setenta un corredor para el tráfico de estupefacientes. El golfo de Urabá y los puertos de Turbo, Necoclí y Arboletes han figurado desde entonces entre las principales salidas de cocaína de Colombia. Desde finales de los años noventa, luego de la conformación de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), el control paramilitar se ha extendido por casi todo el Urabá, sobre todo en las zonas agroindustriales de banano, palma aceitera y madera.

Entre las conclusiones a las que llega este documento resaltamos el hecho de que los programas de Proyectos Productivos y Familias Guardabosques que se realizan en el marco del ‘desarrollo alternativo’ en una región como el Urabá no tienen ningún efecto sobre la producción de estupefacientes a nivel nacional. En el caso del Urabá se ha revelado que el verdadero objetivo de estos programas no es la erradicación de los cultivos de uso ilícito sino el fortalecimiento de las propuestas agroindustriales para esa región.

Además, los programas contra cultivos ilícitos que se implementan en el Urabá han servido para beneficiar a los miembros de las AUC, que han logrado, a través de éstos, legalizar miles de hectáreas de tierra robadas a pequeños campesinos, comunidades indígenas y de afrocolombianos. Familias Guardabosques, por ejemplo, se está desarrollando en tierras que fueron conseguidas a sangre y fuego. Y en general, tras muchos de los Proyectos Productivos se encuentran los intereses del paramilitarismo, que han aprovechado las circunstancias para presentarlos como una forma de reparación a las víctimas. De hecho, los campesinos y miembros de comunidades despojadas se ven ahora obligados a trabajar como peones en tierras que antes les habían pertenecido.

El documento recomienda, entre otras cosas, que mientras no haya una estricta monitorización de los fondos destinados a programas en el marco de la lucha antinarcóticos en el Urabá, los diferentes donantes internacionales deberían imponer una moratoria en la entrega de estos recursos al gobierno colombiano.

(La foto es de la Comisión Intereclesial de Justicia y Paz – Militares cuidando cultivos de palma en Curvaradó)

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