CIA y narcotráfico en Afganistán

Foto AFP - Ahmed Wali Karzai

Foto AFP - Ahmed Wali Karzai

El caso del hermano de Hamid Karzai da mucho qué pensar en esto de la honestidad de Estados Unidos en su política de drogas. La CIA se ocupa por un lado de monitorear la situación de los cultivos ilícitos, la producción de estupefacientes y su comercio, pero por otro hace arreglos con figuras como Ahmed Wali Karzai, de quien se sabe –la CIA lo sabe- hace tiempo que es un actor importante del comercio ilícito de opio en su país.

Hasta cuándo van a seguir soportando países como Colombia y Afganistán, entre otros, en donde se conjugan todas las formas del negocio de las drogas ilegales con las consecuencias que esto significa, una guerra a las drogas impuesta por un país, Estados Unidos, que no es capaz de respetar sus propias reglas de juego.

El caso del señor Karzai que publicó ayer el New York Times no es ni mucho menos el primer ejemplo prominente del doble juego de las agencias gubernamentales estadounidenses en materia de drogas. En el hemisferio occidental también ha habido casos graves por el estilo, como el del presidente de Panamá Manuel Antonio Noriega, o el del asesor Vladimiro Montesinos en el Perú.

La vinculación de estas figuras con el narcotráfico era de conocimiento público y fue denunciada en repetidas ocasiones. Nada de esto fue obstáculo para que la CIA mantuviera relaciones secretas con ellos. A pesar de las continuas denuncias de la prensa y sectores políticos, tanto Noriega como Montesinos se mantuvieron en sus posiciones de poder, que sólo se derrumbarían cuando la CIA y la administración estadounidense de turno decidieran que la imagen de esos individuos estaba tan desprestigiada que ya no les convenía más el trato con ellos. Desde el momento en que pierden el apoyo de Estados Unidos no pasa mucho tiempo antes de que figuras como éstas se vengan abajo.

Teniendo estos dos casos prominentes como experiencia, no es muy difícil imaginar lo que le va a pasar a Ahmed Wali Karzai. Especialmente porque hay cada vez más indicios de que los Karzai han perdido la simpatía de por lo menos un sector importante del actual gobierno de EEUU. Habrá que ver qué pasa en las nuevas elecciones del 7 de noviembre. Pero nada más el hecho de que se produzcan esas nuevas elecciones es ya una señal importante de la debilidad de los Karzai. De haber contado con el respaldo incondicional de EEUU probablemente no se habría cuestionado la limpieza de las pasadas elecciones.

Luego de la denuncia del New York Times sobre los oscuros arreglos CIA/Karzai no puede uno menos que preguntarse: ¿quieren los Estados Unidos verdaderamente acabar con la producción ilegal de opio y el narcotráfico en Afganistán? ¿Esperan ganar su guerra a las drogas en ese país negociando soterradamente con los narcos? Es sabido que el narcotráfico ha penetrado fuertemente la sociedad afgana hasta sus más altos estratos, ¿por qué entonces insistir con una política dirigida a golpear principalmente al sector más débil, el cultivador de amapola, mientras que los que más se aprovechan de las ganancias del negocio se camuflan en los escenarios de poder político y económico adquiridos.

Ahora que en Latinoamérica se habla cada vez más de revisar las actuales políticas de drogas, casos como el de la doble moral que aplican agencias estadounidenses como la CIA debería servir de motivo para abandonar la tradicional guerra estadounidense a las drogas. Colombia, al igual que Afganistán, lleva años aplicando el juego impuesto por un jugador al que no le importa hacer trampa.
Amira Armenta

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3 comentarios

  1. [...] [...]

  2. Es cierto. Pero cada vez que surge una nueva evidencia grande como ésta, hay que resaltarla. Saludos.

  3. Hace un año, en el NY Times

    Reports Link Karzai’s Brother to Afghanistan Heroin Trade – NYTimes.com

    Por lo demás, EE UU lleva muchos años-<a href="toda la Guerra Fría- utilizando el tráfico de cocaína y heroína para financiar a grupos armados afines, así que esto es “business as usual”, como dicen por allí, no una anomalía.

    Alfred McCoy lleva décadas predicando en el desierto. A ver si nos vamos enterando de que la supuesta guerra contra las drogas es una farsa de proporciones gigantescas

    Alfred McCoy

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